La coprofagia canina es una conducta relativamente habitual en cachorros que normalmente se corrige a la edad adulta. Sin embargo, existen atenuantes y circunstancias concretas que pueden derivar en el desarrollo de esa manía más allá de los primeros meses de vida. ¿Tu perro se come sus heces y no sabes qué hacer? No te preocupes, descubre qué es y cómo evitar la coprofagia en perros.
Seguro que no es la primera vez que has sorprendido a tu cachorro comiéndose sus propias heces, sin embargo, y a pesar de que es un comportamiento instintivo aprendido en su más tierna infancia, la coprofagia puede tener consecuencias desagradables ya que expone al animal al consumo de toxinas, larvas, parásitos o directamente enfermedades que se desarrollan en dichas defecaciones. Entender qué es la coprofagia y cómo podemos ayudar a nuestro animal a olvidar éste comportamiento es muy importante para la salud de nuestro perro.
En primer lugar cabe destacar que la mayoría de cachorros asumen que la coprofagia es una manera más de limpiar su estancia, que seguramente han visto en sus madres. Muchas perritas cuidan su lugar, ya sea cestita, habitación, madriguera, etc… eliminando las heces mediante su consumo. Por eso, según los expertos, para un perro cachorro, comer las defecaciones no es entendido como algo malo, sino como un elemento más para mantener el orden y la limpieza en su zona de confort. Con el tiempo, y sobre todo una vez que desarrollan la capacidad de elegir dónde realizan sus heces (al salir de paseo, en un papel de periódico, etc…), dejan de hacerlo ya que no se relaciona con su limpieza o comodidad.
Si bien es cierto que la coprofagia desaparece casi en su totalidad en perros adultos, es precisamente cuando aparece en éste tipo de canes de edad adulta cuando se la debe relacionar con otras anomalías que hay que tratar con expertos profesionales como veterinarios, ya que encierran problemas que se deben solventar.
Por ejemplo, algunos perros consumen sus heces para llamar la atención de sus dueños (demandando más cariño), investigando nuevos sabores (cachorros), por estrés, aburrimiento o ansiedad, por instintos o en busca de nutrientes cuando pasan hambre o sufren de enfermedades relacionadas con insuficiencias pancreáticas.
¿Qué puedo hacer para evitarlo?
En primer lugar, siempre que sea posible y derivado por una razón conductual o psicológica, debemos acudir al veterinario. En segundo lugar, por ejemplo, hay algunos trucos como echar pimienta o picante a las heces, retirar los excrementos lo antes posible, mejorar la dieta y la composición nutritiva de los piensos que consuma el perro y por supuesto, no reñir al perro por éste comportamiento ya que si lo que él busca es llamar la atención de su amo para conseguir su cariño y atención, no conseguiremos disuadirlo de éste comportamiento.
