Infección bacteriana (Enfermedad Tyzzer ) en perros

Qué es:

La enfermedad de Tyzzer es una infección provocada por la bacteria Clostridium pilformis. Puede llegar al hígado causando un daño muy grave después de que las bacterias se multipliquen en los intestinos del animal. Afecta sobre todo a los perros jóvenes.

Esta infección puede desencadenarse por situaciones estresantes para el animal, como por ejemplo, hacinamiento, transporte o malas condiciones sanitarias.

Cuadro de síntomas:

Letargo, pérdida de apetito, diarrea, dolor abdominal y malestar, distensión abdominal y temperatura corporal baja. Debido a la gravedad del daño hepático, algunos perros con enfermedad Tyzzer puede morir dentro de 24-48 horas.

Diagnóstico, tratamiento y cuidados:

El veterinario necesita un informe completo de los antecedentes del perro y le realizará un completo análisis físico. Además se realizarán las pruebas habituales:

  • Hemograma completo
  • Perfil bioquímico
  • Panel de electrolitos
  • Análisis de orina

Estas pruebas sirven para determinar la gravedad del estado del perro.

El perfil bioquímico puede determinar que las enzimas hepáticas están en unos niveles anormalmente altos, lo cual puede indicar la gravedad de la infección.

No existe todavía un tratamiento que sea realmente efectivo para la enfermedad de Tyzzer. El veterinario le indicará qué se puede hacer para aliviar el dolor de su querida mascota. Si el daño hepático fuera severo, el perro podría morir en 24-48 horas.

Úlcera colónica en perros

Qué es:

Esta enfermedad se caracteriza por la inflamación grave del colon, lo cual produce un aumento de la mucosa, ulceración y distorsión de la arquitectura glandular normal.

La inflamación del colon está provocada por histiocitos positivos en ácido Schiff (PAS). Los histiocitos son los glóbulos blancos grandes que residen en el tejido normal, donde ingieren microorganismos infecciosos y partículas extrañas.

Esta enfermedad es rara y, aunque se desconoce su origen, se cree que está provocada por componentes infecciosos. Es posible que exista un componente genético que la produzca pero aún es desconocido. Los Boxer de menos de dos años son los perros más afectados aunque también se han dado casos en Bulldog Franceses y otros ejemplares como Bulldog Inglés o Doberman.

Los signos clínicos abarcan: diarrea crónica de intestino grueso, notable pérdida de peso y tenesmo (contracción violenta y dolorosa, sobre todo en el recto y en la vejiga urinaria que suele acompañarse de la sensación de vaciado incompleto)

Cuadro de síntomas:

Aumento de diarrea con sangre mucosa, tenesmo (sensación de que uno tiene que defecar) y pérdida de peso. Si la enfermedad se desarrolla puede conllevar debilidad.

Diagnóstico:

Se aplicará el diagnóstico diferencial. El veterinario inspeccionará con profundidad los síntomas visibles, descantando las causas más comunes. Se analizará al perro para averiguar si hay síntomas de EII no histiocítica, de colitis infecciosa, de colitis parasitaria o de la colitis alérgica.

Existen otras enfermedades con síntomas parecidos como la invaginación ileocólica, el adenocarcinoma, los pólipos colorrectales y el síndrome del intestino irritable.

Los métodos para establecer el diagnóstico incluyen examen de las heces, frotis, cultivo bacteriano de patógenos, imágenes abdominales y colonoscopia con posterior biopsia.

Este último método puede mostrar ulceraciones en forma de puntos rojos irregulares así como pliegues mucosos gruesos, áreas de tejido granulosas, ulceración evidente y estrechamiento del intestino.  Es necesario tomar varias muestras para la realización de la biopsia.

Tratamiento y cuidados:

Se impone un cambio de dieta que incluya suplementos de fibra de media fermentación. El veterinario dará información sobre la posibilidad de aparición de nuevo de la enfermedad y si se va a convertir en crónica.

Es necesario controlar el peso corporal cada una o dos semanas, especialmente al principio. Dependiendo del diagnóstico, el perro puede necesitar antibióticos de por vida.

Diabetis (Hepatopatía) en perros

Qué es:

La hepatopatía diabética es una enfermedad que afecta al hígado y está asociada a la diabetes mellitus y, por razones desconocidas también se asocia con lesiones en la piel.

Se trata de una enfermedad relativamente poco común y no hay una raza que esté más dispuesta que otras. Ahora bien, puede afectar a perros machos de mediana edad y mayores.

Cuadro de síntomas:

Pérdida de peso, letargo, aumento de la frecuencia de orinar y beber, piel y blanco de los ojos amarillento, falta de apetito, diarrea, vómitos, cojera, problemas de piel, dolor en los pies y los codos lo que hace difícil mantener al perro de pie y tumbarse.

Causas:

  • Una deficiencia de aminoácidos, lo cual puede provocar una enfermedad de la piel
  • Deficiencia de zinc
  • Deficiencia de ácidos grasos
  • Deficiencia de niacina (Vitamina B3)
  • Posible exceso de glucagón secretado por el páncreas. El glucagón es una hormona que causa la descomposición de la energía almacenada en el hígado)
  • Alto nivel de azúcar en la sangre – resistencia a la insulina
  • Medicamentos anticonvulsivos
  • Ingerir toxinas procedentes de hongos

Diagnóstico:

Antes de realizar al perro las pruebas estándar (perfil bioquímico de sangre, hemograma completo, análisis de orina y panel de electrolitos) el dueño deberá aportar un historial completo de la salud y síntomas detectados. Será necesaria una biopsia de una muestra de piel.

Los análisis de sangre determinarán si existe una anemia leve que se puede corregir y un análisis bioquímico determinará la existencia de altos niveles de enzimas hepáticas altas y bajos de aminoácidos.

En el caso de un hígado afectado de gravedad, se observarán cristales en la orina (cristaluria). Mediante radiografías abdominales se puede constatar el agrandamiento del hígado e incluso, un derrame de líquido. Pero para observar el hígado con más detalle es necesario un ultrasonido abdominal. Así también se buscará una posible masa pancreática.

Mediante ecografía se pueden observar lesiones nodulares en el hígado. El veterinario puede decidir realizar una biopsia hepática, pero esto puede complicar la situación porque no todos los perros lo soportan.

Tratamiento y cuidados:

Es fundamental cambiar la dieta del perro a una que sea alta en proteínas de gran calidad. También se recomienda completar la dieta con yemas de huevo (aproximadamente tres yemas al día, no pasando de seis). También pueden suministrarse proteínas anabólicas. En cualquier caso, el veterinario determinará los medicamentos adecuados para la función hepática.

El trastorno cutáneo asociado será tratado con suplementos de ácidos grasos esenciales (Omega-3). Bajo supervisión del veterinario, la dieta se complementará con zinc y antioxidantes.

Como resultado de las lesiones cutáneas, es posible que se produzca una afección de sepsis. El veterinario recetará medicamentos tópicos para su aplicación en la piel del perro con el fin de prevenir o aliviar infecciones por hongos o microbios. Así, la piel del perro sanará y el dolor se irá aliviando conforme avance la recuperación.

Si la diabetes no va asociada con la diabetes mellitus con un cambio de dieta será suficiente. De todas formas será recomendable controlar en todo momento el comportamiento y la alimentación del perro para vigilar los síntomas de diabetes mellitus. A la menor sospecha, llame al veterinario con urgencia.

Será necesarias visitas mensuales al veterinario para evaluar la necesidad de suplementos de aminoácidos y el tratamiento de posibles infecciones secundarias.

Cada tres meses se realizará un perfil de sangre química, hemograma completo, análisis de orina y un panel de electrolitos. Se evaluará la diabetes mellitus de su perro y se ajustará el tratamiento según sea necesario durante estas visitas.

Con un tratamiento constante, algunos perros reducirán los síntomas de la enfermedad pero otros no y la enfermedad seguirá progresando obligando en ocasiones a tener que practicar la eutanasia.

per pero otros no  y de la piel. Sin embargo, algunos perros no responderán a la terapia.

Diarrea larga duración en perros

Qué es:

Se trata de un cambio en la frecuencia, consistencia y volumen de las heces del perro durante más de tres semanas. Puede comenzar en el intestino delgado o grueso, la diarrea puede ser secretoria (donde es muy acuosa) u osmótica (no acuosa).

Cuadro de síntomas:

Pérdida de peso, vómitos, volumen de las heces anormal, defecación varias veces al día, ruidos en los intestinos (gases), heces negras, apetito abundante (debido a la mala digestión y absorción de los alimentos), Cuando se origina en el intestino grueso: volumen grande de pequeñas heces, gran frecuencia de defecación (más de 4 veces por día), sangre de color rojo brillante y mucosidad en las heces, esfuerzo para defecar y gases

Causas:

Anormalidades del intestino delgado

  • Pequeñas enfermedades intestinales
  • Infecciones virales o bacterianas
  • Parásitos (por ejemplo, Giardia)
  • Cáncer
  • Intestino delgado anormalmente corto
  • Úlceras estomacales y / o intestinales
  • Mala digestión
  • Enfermedad pancreática
  • Enfermedad del hígado y / o vesícula biliar
  • Intolerancia o alergia dietética
  • Sensibilidad al gluten
  • Desordenes metabólicos
  • Glándulas suprarrenales no activas

Anormalidades del intestino grueso

  • Enfermedades intestinales
  • Infecciones y parásitos
  • Cambios en la dieta
  • Baja fibra en la dieta
  • Síndrome del intestino irritable

Diagnóstico:

El veterinario puede realizar un examen físcio completo al perro y además, una endoscopia para tomar biopsias de los intestinos. Las muestras fecales, los perfiles químicos sanguíneos, el análisis de orina y los paneles de electrolitos también pueden ayudar en el diagnóstico.

Como las causas de la diarrea pueden ser muchas, el veterinario tendrá que ir analizando según crea donde pueda estar la causa. Si cree que se debe a una enfermedad pancreática, examinará el páncreas; si cree que puede estar causada por un objeto extraño realizará radiografías y ultrasonidos abdominales; so cree que puede estar causado por parásitos tendrá que examinar el manto de pelo,…

Tratamiento y cuidados:

El tratamiento se adecuará a la causa que haya provocado la diarrea. Si existen problemas de deshidratación, se le suministrará al perro una terapia de fluidos.

La dieta se cambiará si se determinan intolerancias o alergias. Los alimentos recomendados serán bajos en grasa y altamente digestivos. Si se trata de una enfermedad, el veterinario recetará la medicación más apropiada. Ahora bien, si el perro tiene un objeto extraño en los intestinos o un tumor, la cirugía es imprescindible.

Una vez establecido el tratamiento hay que comprobar si el perro responde y volver al veterinario inmediatamente si vemos que no mejora.

Atención: los parásitos que producen diarrea también pueden afectar a las personas así que mucho cuidado.

Reacciones por dieta en perros

Reacciones alimentarias gastrointestinales en perros

Qué es:

Se trata de la imposibilidad por parte del perro de digerir o absorber un alimento concreto. No se trata de una alergia aunque comparte síntomas, diagnósticos e incluso, tratamiento; por lo que será la pericia del veterinario la que distinga entre ambos problemas.

Está siempre relacionado con algún componente de la dieta o también es una posible reacción a los efectos de un contaminante alimentario como la Salmonella o a un producto en mal estado por hongos o moho.

Los perros de cualquier edad, raza o sexo pueden verse afectados. La sensibilidad al gluten ha sido detectada en setters irlandeses. La intolerancia a la lactosa es un problema común en perros adultos.

Cuadro de síntomas:

Diarrea, vómitos, gases, falta de apetito, pérdida de peso, dolor abdominal y malestar. Estos síntomas pueden aparecer después de añadir un nuevo producto alimenticio o de cambiar la dieta de su perro. Los síntomas clínicos pueden desaparecer en el estado de ayuno (bajo supervisión médica) o a los pocos días del cambio.

Diagnóstico:

Este problema está provocado muchas veces como reacción a cambios repentinos en la dieta o alergia a aditivos alimentarios, colorantes, especias o propilenglicol.

Como el diagnóstico basado en reacciones alérgicas puede ser complejo, el veterinario necesitará un informe lo más extenso y detallado posible de la dieta del perro. Además, la intolerancia alimentaria puede ocultar otra serie de trastornos lo cual complica aún más un diagnóstico certero.

Las pruebas de laboratorio básicas (conteo de sangre, perfil bioquímico y análisis de orina) pueden dar resultados normales por lo que hay que recurrir a otros métodos.

El procedimiento de diagnóstico que se utiliza de manera más habitual es el análisis de la dieta. Los alimentos caseros o los planes dietéticos exclusivos con ingredientes de alta calidad y aditivos mínimos son el primer paso. Así se descubre qué agente causa las molestias. En general, a los pocos días de adaptación a la dieta, los síntomas clínicos mejoran.

También se le puede realizar al perro una endoscopia para analizar la estructura interna de los intestinos y tomar una prueba para realizar una biopsia. Mediante radiografías abdominales se excluirán otras enfermedades que puedan tener síntomas clínicos similares.

Tratamiento y cuidados:

Si el perro presenta vómitos o diarrea intensos, deberá ser hospitalizado para la administración de líquidos por vía intravenosa y antibióticos.

La clave de un buen tratamiento es identificar el componente problemático y excluirlo de la dieta. Si esto no es posible, el veterinario planificará una dieta nutricionalmente completa pero que vaya excluyendo posibles alérgenos, hasta encontrar la causa definitiva.

Una vez hallada la causa exacta del problema, el pronóstico de la mayoría de los perros es muy bueno.

El dueño deberá evitar alimentar a su perro con restos de comida o agregar nuevos alimentos sin antes consultar con su veterinario. Si su veterinario ha prescrito una dieta específica, el seguimiento de la misma ha de ser riguroso. De hecho, si hay problemas es porque alguien, aún con buena intención, le ha dado de comer al perro algún alimento con componentes prohibidos.

Solo con un compromiso serio de mantener la dieta se asegura la mejoría a largo plazo de los síntomas clínicos.

Moquillo en perros

Qué es:

Se trata de una enfermedad muy seria y contagiosa. El moquillo canino, también conocido como Distemper canino, pertenece a la clase de virus Morbillivirus, y es un pariente del virus del sarampión. Afecta principalmente al aparato respiratorio, al sistema digestivo y al sistema nervioso en los casos más graves.

Los cachorros jóvenes aún no vacunados y los perros mayores no inmunizados tienden a ser más susceptibles a la enfermedad.

El moquillo puede transmitirse a través de fluidos de animales infectados o del agua o comida que hayan ingerido. El virus se incuba durante 14 o 18 días en el interior del perro. Poco a poco van apareciendo los síntomas.

La mejor prevención de esta enfermedad es la vacunación regular y la separación inmediata de los perros afectados. Insistimos en que hay que tener un especial cuidado con los cachorros una vez pasado el periodo lactante, donde están protegidos por la inmunidad de la leche materna.

Cuadro de síntomas:

Fiebre alta, ojos enrojecidos, descarga de agua por la nariz y los ojos, letargo, falta de apetito, tos persistente, vómitos y diarrea.

En las últimas etapas de la enfermedad, el virus comienza a atacar el sistema nervioso y el cerebro y la médula espinal se ven afectados. Entonces el perro puede empezar a tener ataques como: Convulsiones, Parálisis , Ataques de histeria.

El virus se transmite por el aire y de manera directa o indirecta. Ataca inicialmente las amígdalas del perro y los ganglios linfáticos y se reproduce allí durante aproximadamente una semana.

El moquillo canino es a veces también llamado “enfermedad de la almohadilla dura” debido a que el virus puede causar un agrandamiento anormal o engrosamiento de las almohadillas de las patas. En los perros o animales con sistemas inmunes débiles, puede producir la muerte de dos a cinco semanas después de la infección inicial.

Diagnóstico:

El Distemper canino se diagnostica con pruebas bioquímicas y análisis de orina, que también pueden revelar un número reducido de linfocitos, los glóbulos blancos que funcionan en el sistema inmune en las etapas iniciales de la enfermedad (linfopenia).

Una prueba de serología puede identificar anticuerpos positivos, pero esta prueba no puede distinguir entre anticuerpos de vacunación y una exposición a un virus virulento.

El pelo, la mucosa nasal y el epitelio de la almohadilla plantar también pueden analizarse para detectar anticuerpos.

Las radiografías solo se pueden usar para determinar si un animal infectado contrajo neumonía. La tomografía computarizada (TC) y las imágenes de resonancia magnética (IRM) pueden usarse para examinar el cerebro en busca de lesiones que puedan haberse desarrollado.

Tratamiento y cuidados:

Aún no existe un tratamiento que permita eliminar el virus cuando la enfermedad ya se ha manifestado. El único tratamiento consiste en aliviar los síntomas: evitar la deshidratación y prevenir las posibles infecciones secundarias. Se deben limpiar los ojos y nariz con regularidad. Si se presentan convulsiones, estas pueden controlarse con fenobarbital y bromuro de potasio.

En las etapas más agudas es necesario controlar el desarrollo de neumonía o deshidratación por diarrea. Las posibilidades de un perro de sobrevivir al moquillo canino dependerán de la fuerza del virus y, sobre todo de la robustez de su sistema inmunitario.

Diarrea por reacción a antibióticos en perros

Qué es:

Los veterinarios no suelen administrar antibióticos para tratar la diarrea. Pero es cierto que algunos antibióticos resuelven un tipo especial de diarrea.

El crecimiento bacteriano en el intestino delgado puede ser el origen de este tipo especial de diarrea. Ahora bien, las causas exactas no se conocen aún. Se habla de la posiblididad de desregulación inmune posiblemente asociada con células T CD4 + anormales (células inmunes), células plasmáticas IgA (anticuerpos) y expresión de citoquina (un mensajero químico).

Cuadro de síntomas:

Diarrea, falta de apetito, vómitos, pérdida de peso, esfuerzo para defecar, sangre en la diarrea, aumento de la defecación y gases.

Causas y diagnósticos:

Algunas bacterias son sospechosas de provocar esta clase de diarreas

  • Clostridium perfringens
  • Escherichia coli
  • Lawsonia intracellularis

El veterinario realizará las pruebas básicas: perfil químico sanguíneo, hemograma completo, panel de electrolitos y análisis de orina. El dueño, por su parte, facilitará todo es historial de enfermedades del perro y los síntomas que detecte. Para descartar la infestación de parásitos se analizará en el microscopio una muestra fecal.

El diagnóstico diferencial es la mejor vía para llegar a una conclusión válida. Se trata de inspeccionar en profundidad los síntomas visibles y aparentes, descartando causas comunes hasta que se encuentre el origen correcto del problema para tratarlo de manera adecuada.

Tratamiento y cuidados:

No suele ser necesaria la hospitalización. El veterinario establecerá una dieta baja en grasas y de fácil digestión durante el tiempo que dure la recuperación. Asimismo, se suministrarán al perro los antibióticos recetados.

Puede ser necesaria la administración de suplementos de vitamina B12 hasta que los niveles en sangre sean correctos. Hasta que el problema de diarrea se solucione, serán necesarias algunas visitas de control al veterinario.

La diarrea por Clostridium en perros

Qué es:

La enterotoxicosis clostridial es un enfermedad de los intestinos provocada  por niveles anormalmente altos de la bacteria Clostridium perfringens, una bacteria que se encuentra en la  vegetación en descomposición y sedimentos marinos. También aprece en   carnes y aves de corral crudas o mal cocidas, y carnes que se han dejado a la intemperie

En general, las implicaciones de la enterotoxicosis clostridial se limitan a las infecciones del tracto intestinal.

Esta enfermedad puede ser aguda en cuyo caso los síntomas incluyen diarrea, dolor abdominal y náuseas. Desgraciadamente también puede ser crónica con episodios de diarrea durante meses o años.

Se cree que la enterotoxicosis clostridial en perros está detrás del 20 por ciento de los casos de diarrea de intestino grueso.

Cuadro de síntomas:

Diarrea con moco brillante en su superficie, pequeñas cantidades de sangre fresca en la diarrea, gran volumen de heces acuosas, esfuerzo para defecar, aumento de la frecuencia de la defecación, vómitos, malestar abdominal, resistencia a ser tocado en el área abdominal, cantidad anormal de flatulencia, y de forma poco común fiebre.

Causas:

La diarrea por Clostridium está causada por un crecimiento excesivo de la bacteria Clostridium perfringens en el intestino.

A menudo, la bacteria se adquiere del medio ambiente (por ejemplo la flora) o como resultado de comer carne cruda o poco cocida. Otros factores de riesgo incluyen:

  • Cambios dietéticos
  • Nivel de pH anormalmente alto en el intestino
  • Deficiencia de anticuerpos
  • Exposición a otros perros en un hospital o perrera
  • Estrés en el sistema digestivo debido a una enfermedad concurrente (p. Ej., Parvovirus, gastroenteritis y enfermedad inflamatoria intestinal)

Diagnóstico:

Proporcione al veterinario un historial completo de la salud del perro y de los posibles incidentes que hayan podido crear esta afección: si el perro ha escarbado en la basura o ha pasado mucho tiempo al aire libre, por ejemplo.

El veterinario llevará a cabo un examen físico completo de su perro, así como un análisis estándar (conteo sanguíneo completo, un perfil químico de sangre y un análisis de orina). Como la mayoría de estas pruebas serán normales y debido a que esta infección tiene síntomas intestinales obvios, será necesario tomar una muestra fecal para el análisis microscópico.

Ante posibles resultados positivos que no resulten del todo convincentes, el veterinario también puede utilizar un endoscopio para visualizar el interior de los intestinos de su perro y, posiblemente, tomar una muestra de tejido.

Tratamiento y cuidados:

Normalmente no es necesaria la hospitalización salvo que la diarrea y los vómitos sean graves y el perro necesite terapia de fluidos.

El veterinario recetará un tratamiento de antibióticos orales durante una semana si se encuentra la toxina de Clostridium perfringens.

También es útil cambiar de dieta. Las dietas ricas en fibra y aquellas formuladas con ingredientes prebióticos y probióticos (como lactobacillus) pueden ayudar a equilibrar y mantener la flora del tracto gastrointestinal. Al cambiar a una dieta alta en fibra, se reduce la producción de Clostridium perfringens y enterotoxinas en el tracto intestinal.

generalmente superarán la infección con facilidad.