La alimentación es un factor clave para el cuidado de nuestras mascotas. Desde que son pequeños, tendremos que darles los productos adecuados y elegir el pienso que mejor va con sus características. En ocasiones sucede que algunos perros, por determinados factores aunque les hayamos dado una correcta alimentación, tienen sobrepeso. Entonces, precisarán de unos cuidados y alimentación especial.
Este tipo de alimentación debe ser pautada por el veterinario tras estudiar cada caso en particular. Además, deberá controlarse el peso cada dos semanas para ver si ha evolucionado y ha bajado lo necesario. Y, por supuesto, se deben evitar dar sobras de comida que tengamos en casa.
Incrementar el ejercicio
Es factible salir a pasear a nuestro perro varias veces al día. Así se desplazará, jugará y paseará para poder facilitar el movimiento. Si vemos que no tiene muchas ganas, en el centro de veterinaria, también hay actividades para que los perros realicen ejercicio sin demasiado esfuerzo.
Dieta y alimentos
Cuando el perro alcanza el peso estimado y acorde con su constitución podemos seguir con este tipo de alimento para mantenimiento o bien ofrecer alimentos bajos en calorías y con contenidos ácidos grasos omega 3, que evitarán, en buena medida, que el perro vuelva a engordar con facilidad.
Los productos deberán contener menos grasas, aunque serán ricos en vitamina y minerales, pues deben aportar el mismo alimento para evitar que el perro se deshidrate y esté desnutrido. También se precisa que los alimentos sean ricos en fibra, algo que aumentará el volumen de la ración y también la sensación de saciedad en el perro.
Riesgos del sobrepeso
Los riesgos del sobrepeso suelen tener distintas consecuencias, pues el perro tiene una peor calidad de vida en general y pueden llegar a vivir menos años. El sobrepeso puede derivar en obesidad provocando problemas para la salud de nuestro perro (hipertensión, problemas respiratorios y cardiovasculares).
De manera que para mejorar la calidad de vida de nuestra mascota deberemos ponernos en manos de profesionales para que pierda peso adecuadamente y sin riesgos a que tenga una alimentación baja en nutrientes.
Si observamos que, una vez cambiada la alimentación, nuestro perro no quiere comer o está apático, deberemos llevarlo de inmediato al veterinario para analizar si la alimentación es la adecuada.
