La alimentación es un capítulo clave para el desarrollo de tu mascota. Sobre este tema existen muchas creencias que no son ciertas y que conviene conocer.
En una primera fase, el cachorro, se alimenta de la leche de su madre. Siempre que sea posible, el periodo de amamantamiento debe prolongarse durante un mes o un mes y medio.
Lo ideal es que el cachorro permanezca con su madre un mínimo de 40 días ya que durante ese periodo ella es su fuente de alimento, educación y protección.
El destete conviene hacerlo poco a poco. Las leches y papillas de destete se deben introducir según necesidades de cada cachorro. Durante el proceso de destete es importante controlar la hidratación y las diarreas de transición.
En general a los 50 días los cachorros deben comenzar a comer pienso aunque suele depender de la raza (las grandes suelen hacerlo antes que las pequeñas). En caso de tener problemas con la introducción del pienso, lo mejor es humedecerlo un poco al principio.
Su primer pienso
Una buena alimentación del cachorro es muy importante porque determinará su correcto crecimiento y su salud. Conviene saber que no todos los piensos son iguales. El primer pienso debe estar formulado específicamente para los cachorros porque los nutrólogos han conseguido desarrollar fórmulas completas y equilibradas para éstos. Estos piensos favorecerán su crecimiento y reforzarán su sistema inmunitario.
En cuanto a la calidad, también existen diferencias. Los de alta gama se venden en centros veterinarios y tiendas especializadas y se diferencian del resto por:
- Utilizar materias primas de alta calidad: carnes frescas e ingredientes altamente digestibles.
- Favorecer la asimilación de nutrientes.
- Aportar un equilibrio en porcentajes de grasa, proteína, fibra, calcio y fósforo.
El pienso de alta gama es más caro pero los resultados son evidentes. Además, mientras un cachorro puede comer unos 350 gramos al día de pienso normal, con uno de alta gama con sólo 175 o 200 gramos es suficiente. La ración diaria de alimento está indicada en el envase aunque el veterinario también lo puede confirmar. La cantidad siempre depende de factores como la edad, el peso y la raza.
Cuidado con los tópicos
Siempre es aconsejable el pienso a la comida casera aunque pueda parecer lo contrario. El pienso está estudiado, proporciona un equilibrio de nutrientes para el óptimo desarrollo de tu cachorro y ha sido elaborado mediante un proceso térmico que elimina posibles gérmenes patógenos. Sin embargo la comida casera no permite controlar tanto los nutrientes y puede sufrir contaminación bacteriana o generar algún tipo de deficiencia nutricional. Además algunos alimentos que nosotros consumimos son perjudiciales para los animales porque no los metabolizamos igual. Hay ciertos productos totalmente desaconsejados porque pueden producir alteraciones en la salud del animal: dolor abdominal, vómitos y diarreas. Los principales productos prohibidos son: el chocolate, el pescado crudo, la cebolla, el ajo, las uvas, las pasas, la leche de vaca y las nueces de macadamia.
Otro tópico es el de los huesos para los perros. Debes saber que no es conveniente darles huesos porque en general son mal digeridos, se astillan con mucha facilidad y pueden causar heridas internas.
La alimentación adecuada
Para confirmar la buena alimentación de un cachorro hay que controlar aspectos físicos y de comportamiento.
Es muy útil controlar las heces porque normalmente si son uniformes y consistentes indica que todo va bien. Además, también son indicadores importantes el estado de la piel, el pelo, los ojos y las almohadillas.
Otro indicador será su comportamiento ya que un cachorro que tiene hambre, llorará continuamente. La vitalidad y la energía que experimenta el cachorro también deben tenerse en cuenta al evaluar la idoneidad del pienso.
Finalmente, también hay que controlar la evolución del peso. Normalmente a los 4 meses el cachorro llegará a la mitad del peso de adulto aunque depende de las razas porque los perros de dimensiones pequeñas por lo general se desarrollan antes que los de las razas grandes.
Las tomas
A medida que nuestro cachorro va creciendo, hay que adaptar el pienso que come y también la frecuencia de las tomas. A menor edad hay que darles comida más veces al día. Inicialmente se recomienda dar comida 3 veces al día (hasta los 6 meses), reducir después a 2 al día (entre los 6 y 9 meses) y acabar con una comida diaria cuando sea adulto.
Si el perro dispone de horarios para las comidas, lo mejor es que lo haga después que nosotros. De lo contrario, le estaremos adjudicando el rol de líder de la manada porque es el que come primero y no es recomendable para una buena convivencia en familia.
Si el perro come cosas que no debe, lo primero es hacerle vomitar. Esto normalmente lo hacen por si solos comiendo hierbas para purgarse. Después hay que llevarlo al veterinario que determinará qué más hay que hacer para descartar posibles consecuencias dañinas.
El pienso es un alimento seco y no hay que olvidar la importancia del agua. Es fundamental dar agua al perro siempre que quiera. El agua debe estar fresca y lo ideal es renovarla al menos dos veces al día.
