Las orugas de la procesionaria pueden ser letales para nuestro perro. Conviene estar muy atentos entre finales de febrero y abril cuando las temperaturas empiezan a subir. En este periodo es cuando mayor peligro existe.
La procesionaria del pino
El clima es fundamental para la proliferación de la procesionaria. Las larvas no resisten a temperaturas inferiores a -12ºC ni superiores a 32ºC.
Debido a nuestro clima, encontramos procesionaria en toda la península y Baleares y en primavera, cuando las temperaturas son suaves (entre +10º y 20ºC), es la época en que bajan de los árboles en fila (procesión) para enterrarse en el suelo y después convertirse en mariposas.
La procesionaria son orugas que tienen unos pelos de color amarillo y naranja en el dorso y blanco en el lateral. Tienen unos pelos urticantes con una sustancia muy tóxica e irritante que provoca urticaria con el contacto con la piel o las mucosas. La procesionaria ataca a los cedros y a todo tipo de pinos. No solo es un peligro cuando vamos al campo con nuestro perro ya que también se pueden encontrar en parques públicos de grandes ciudades como Madrid o Barcelona.
Peligros para el perro


A pesar de lo que se pueda pensar, el único peligro no es tocar la oruga porque con sólo acercarse puede ser suficiente. Las orugas cuando se sienten amenazadas lanzan los pelos urticantes como dardos de corta distancia.
A los perros, que suelen ser muy curiosos, su movimiento les llama la atención y ahí radica el problema. Cuando se acercan entran en contacto con el líquido irritante de las orugas y les produce escozor en cualquier parte del cuerpo. Si el perro se lame, que suele ser habitual, todavía es peor porque la sustancia tóxica entra en contacto con la boca y se extiende. Por ello es importante detectar rápidamente el problema y actuar.
Tratamiento
Lo primero es lavar la/s zona/s afectada/s con abundante agua templada para eliminar la toxina. Lo peor es que la sustancia tóxica entre en contacto con las vías respiratorias ya que puede producir asfixia. Por tanto, conviene proteger básicamente la nariz y la boca de nuestro perro.
Inmediatamente deberemos llevarlo al veterinario para que le suministre corticoides de acción rápida. Para detectar lo antes posible el problema debemos estar pendiente de los vómitos, el jadeo, la salivación, la excitación y el cambio de comportamiento de nuestro perro.

