La higiene ocular de los perros es una práctica importante que recae totalmente bajo la custodia y responsabilidad de los dueños de cada mascota. Evitar la acumulación de legañas o infecciones en los ojos de tu perro le previene de daños mayores, enfermedades o heridas profundas.

Cada día cuando nos despertamos, como seres humanos tenemos en nuestros ojos algunas legañas, que no son más que secreciones naturales en las que se mezcla suciedad y lágrima. Nosotros podemos retirarnos de nuestros ojos esas secreciones con las manos o con agua, pero los perros desafortunadamente no pueden realizar esta tarea tan importante para su higiene visual. De hecho, cuando un perro nota una molestia en los ojos e intenta retirar dichas sustancias con sus garras, es peor el remedio que la enfermedad. Normalmente lo que era una legaña termina convirtiéndose en una herida o algo peor, en una herida infectada.

Para evitarle a nuestro mejor amigo dicho daño, es importante que comprendamos que recae sobre los dueños la responsabilidad total de la higiene ocular de sus perros, por lo que si mantenemos ciertas pautas desde que son cachorros se tratará de una tarea rutinaria con la que le haremos mucho bien a nuestro can.

¿Cómo podemos ocuparnos con garantías de la salud visual de nuestro perro?

Existen varias pautas que ayudan a que un perro tenga unos ojos sanos toda su vida. La primera es asegurarnos de que el pelo no se le mete en los ojos. Al repasar el cepillado diario de nuestro perro podemos incorporar con una pequeña tijerita el recorte del pelo que está en el contorno de sus ojos y que quizá se le puede meter en ellos provocándole lágrimas o infecciones.

Otro consejo es limpiarle las legañas diarias que el perro va generando de manera natural o realizarle de vez en cuando limpiezas de ojos. Para hacerlo simplemente necesitamos una gasa (algodón no se recomienda porque puede quedar algún resto dentro del ojo) y un poco de manzanilla o suero fisiológico.

Si las legañas son de color verde puede ser síntoma de una infección o alergia por lo que deberás acudir a tu veterinario para que lo evalúe.

Es importante que escojamos un lugar tranquilo para realizar esta tarea. Mojamos la gasa en la manzanilla y vamos suavemente limpiando con el ojo cerrado de nuestro perro el contorno del mismo retirando todas las impurezas que encontremos en el camino realizando siempre un movimiento de dentro hacia afuera.

Finalmente, con la ayuda de algún otro voluntario que sujete la cabeza, vamos a introducir unas gotas de esa manzanilla dentro del ojo y retirar las impurezas que vaya segregando al llorar. Por último esperamos unos minutos a que el animal termine de llorar esa manzanilla, limpiamos muy bien el ojo y permanecemos con nuestro perro algunos minutos más premiándole por ese esfuerzo haciéndole caricias. Si realizamos estas tareas desde que son cachorros, se acostumbraran fácilmente y todo el proceso será más agradable y rápido.

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Una idea en “La importancia del cuidado de los ojos de tu perro”

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