Existe según algunas legislaciones una lista de razas potencialmente peligrosas que tienen en cuenta sus atributos físicos o su temperamento, pero lo cierto es que al margen de estos parámetros, cualquier perro es proclive de desarrollar comportamientos agresivos si no tenemos los cuidados necesarios ¿Sabes cómo evitar la agresividad en perros?
Seguro que si usted es dueño de un perro de las razas Pitbull, Dóberman, Dogo o Rottweiler por ejemplo, más de una vez se ha encontrado con alguien que le ha preguntado sobre la peligrosidad o la agresividad de su mejor amigo. Si bien es cierto que estas razas junto a media decena más está considerada en muchas legislaciones como razas potencialmente peligrosas, eso no quiere decir que por tener en casa un Pitbull, éste sea más agresivo que un caniche. La diferencia está en que en casos de que ambos perros desarrollaran comportamientos agresivos incontrolables, los daños que pueden ocasionar los atributos físicos de un caniche no tienen nada que ver con los que ocasionan las razas peligrosas. Ahí está la diferencia, por tanto, todas las razas son proclives a la hora de desarrollar perros agresivos, no es una cuestión de raza, sino es una cuestión de comportamientos y educación de los perros. Por eso, hoy llamamos la atención sobre la educación de los canes en su primer año de vida, donde se marcan todas las pautas de comportamiento, costumbres y normas que decantan la vida de nuestro perro.
¿Cómo podemos evitar que un perro desarrolle comportamientos más agresivos?
Utilizando cinco técnicas fundamentales:
- En primer lugar, el ejercicio físico es muy importante a la hora de tener controlado el carácter y la energía de nuestro perro. En razas fuertes es muy importante dotar a estos perros de un canal para quemar todo ese nervio y energía. Si tenemos un perro siempre encerrado y en espacios pequeños es más probable que desarrolle comportamientos nerviosos que desemboquen en violencia verbal (ladridos y movimientos convulsos) y por supuesto, violencia física con mordiscos o amagos de mordiscos. Salir a pasear al menos 1 hora al día, y si es posible 2 rebaja considerablemente el nivel de agresividad y nerviosismo de los canes.
- La segunda técnica a aplicar es el cariño, pasar tiempo con nuestro perro, acariciarlo, cepillarlo y mantenerlo cómodo.
- La tercera técnica es aplicar durante los cuatro primeros meses de convivencia con el cachorro todos los límites que le queremos poner a nuestro perro mientras es pequeño y se siente inseguro. Límites espaciales (éste es tu cesto para dormir, no se entra en esta habitación, no se sube a los sofás), y límites de comportamiento (no se defeca en casa, no se ladra, no se hace tal cosa). Es un trabajo que requiere esfuerzo y tiempo, pero merece la pena como en cualquier proceso educativo.
- La cuarta técnica es acostumbrar desde pequeños a los cachorros a que de vez en cuando se utiliza el bozal, no cómo un castigo, sino como un complemento por ejemplo para salir a la calle o si se tiene contacto con niños. De éste modo, aunque lo usemos muy poco, cuando se lo pongamos al can no lo percibirá como algo malo ni incrementará su estado de nerviosismo.
- Y la quinta técnica es acostumbrar a nuestro cachorro desde pequeño a estar con gente, a lidiar con ruidos incómodos para fomentar su espíritu de convivencia.
