Muchas personas ignoran que una de las partes más importantes del perro son sus almohadillas plantares, la vida urbana puede endurecerlas mientras que la vida salvaje puede destrozarlas. ¿Sabes cómo cuidar bien ésta parte de tu can? Hoy te enseñamos tres cosas que no sabías de las almohadillas plantares y cómo mejorar su calidad de vida para sacar una sonrisa a tu más preciado amigo.
No hay mucha literatura sobre ciertas partes de la anatomía perruna y sin embargo, algunas como es el caso de las almohadillas plantares suponen un pilar fundamental en el bienestar de un perro a lo largo de su vida. Las almohadillas plantares son esas partes más hinchadas y blanditas de la planta de cada una de las patas. Recubren tanto la planta de cada pata como cada uno de los dedos. Según tengamos un perro adaptado a las superficies urbanas, o uno que vive, corre y juega en el campo o en superficies ajardinadas tendremos que tener en cuenta una serie de recomendaciones para sus cuidados.
¿Sabrías decir de qué están hechas esas almohadillas?
Te lo explicamos. Las almohadillas plantares de un perro están compuestas por una serie de capas de células denominada queratinizadas. Están preparadas para ser especialmente flexibles pero a la vez duras e impenetrables para las durezas que cualquier animal va a aguantar al andar por la mayoría de las superficies. Si bien siempre son duras, a lo largo de la vida del can precisamente esas células se endurecen cada vez más, del mismo modo que a los humanos se nos van haciendo callos.
Las almohadillas son importantes ya que ayudan a los perros a mantener el equilibrio, a soportar el peso y además tienen una función reparadora ya que al estar compuesta por un material amortiguado, ayuda mucho a que las articulaciones de los canes no sufran tanto. Sin embargo, no son infalibles. El exceso de calor, el frío, el hielo, la gravilla, ciertos tipos de arena, incluso la exposición prolongada al agua pueden deteriorarlas y provocar al animal molestias e incluso un fuerte dolor.
Cuidando las almohadillas de nuestro perro
Es altamente recomendable que examinemos cada dos o tres días las patas de nuestro perro y comprobemos mediante palpación si nuestro can tiene las almohadillas limpias, sin grietas o si tienen algún tipo de herida.
Si comprobamos que nuestro animal tiene las almohadillas deterioradas o agrietadas podemos usar algunos remedios caseros como aplicar vaselina, gel o crema hidratante sin grasa para ayudar a que las propias células se regeneren y desaparezcan esas grietas que son el preludio de roturas y heridas más graves.
Otro cuidado que podemos tener con nuestro can es mantener el pelo que recubre esa parte de la pata más largo en invierno, para que proteja las almohadillas, y más corto en verano para que no sufran por el calor.

Sí las almohadillas de deterioraron totalmente, que hacer? Hay alguna manera de ayudar a mi mascota para que pueda recuperarlas?