Los síntomas de la depresión canina son variados e incluye cuadros de apatía, dificultades para dormir y falta de apetito. Aunque el factor psicológico humano influye en la aparición de la depresión canina existen una serie de factores y hábitos que son determinantes para garantizar la salud psicológica de tu compañero.
La relación entre el hombre y el perro tiene un vinculo que se remonta al 9.000 a. C. Los vínculos emocionales que se han generado después de una larga convivencia entre las dos especies ha dado lugar con el tiempo a una importante afinidad y conexión psicológica entre ambas. Los perros son animales muy sensitivos y plenamente capaces de reconocer e interpretar las emociones humanas por lo que si su dueño es una persona vitalista y alegre esta energía positiva pasará a formar parte del temperamento de su compañero. De igual forma nuestras inseguridades, miedos y fobias influyen de forma muy considerable sobre el carácter y el estado de ánimo y en algunos casos esto contribuye a la aparición de este trastorno.
Factores que fomentan la depresión canina
Existen una serie de factores que actuando individualmente o de forma conjunta aumentan notablemente las posibilidades de que tu perro pueda verse afectado por este trastorno. Por esto deberás ser consciente de la importancia de todos ellos a la hora de garantizar el mejor entorno y las mejores condiciones de vida de tu can. Estos son algunos de los factores que deberás tener en cuenta.
Las rutinas son importantes
Es fundamental que la vida de tu perro esté organizada y que tenga unas rutinas en su vida diaria y horas establecidas para sus comidas y sus paseos. Los perros son animales de costumbres que reaccionan mal ante la desorganización y el caos. Es preciso que te conviertas en el líder de la manada que le proporcione el orden que necesita lo que hará que tu perro sea mas equilibrado y se muestre confiado y seguro.
No dejes de prestarle atención
Mostrarte afectivo y cariñoso es una de las mejores medicinas que le puedes proporcionar, de esta forma refuerzas tu vínculo con él y aumentas su autoestima. Cabe señalar que en ocasiones se incorpora a nuestro hogar a un bebé o a una nueva mascota y cometemos el error de volcar todo nuestro afecto en ellos olvidándonos de la atención que nuestro amigo necesita creando en él tristeza y confusión. La forma correcta de actuar es hacer las presentaciones de forma armoniosa e integrar a los nuevos miembros sin excluir a la mascota. Esta es la forma de demostrarle que sigue siendo importante para ti.
Asegúrate de que haga ejercicio
Como en el caso de los humanos existe una estrecha relación entre la salud física y la salud emocional. Un perro sedentario, pasivo y sobrealimentado está comprando todos los boletos para poder verse afectado por la depresión canina. Por lo tanto debes comprometerte a que tu perro haga el ejercicio diario que necesita. Esto hará que duerma mejor, que desaparezca su nerviosismo y apatía y que se incremente su estado de salud general.
La importancia del espacio
Este es un factor al que generalmente no suele prestarse demasiada atención pero que es necesario tener en cuenta. Algunas personas deciden tener una mascota pero a la hora de decantarse por una determinada opción no tienen en cuenta si su elección se ajusta a su estilo de vida, al tamaño de su apartamento o a la raza o las características del perro. En este sentido si vivimos en un pequeño apartamento es evidente que un perro pequeño como un Yorkshire o un Pequinés se adaptarán mucho mejor al espacio disponible que un San Bernardo o un Gran Danés. De igual forma razas con un temperamento muy activo y que necesitan hacer ejercicio muy a menudo tendrán mas dificultades para adaptarse a este entorno que otros perros con un carácter mas tranquilo. Por lo tanto es importante que uses el sentido común y te adaptes de forma realista a tus circunstancias personales con el fin de facilitar la adaptación de tu mascota a un entorno lo mas favorable posible.
Proporciónale un ambiente tranquilo
Como consecuencia de la conexión emocional existente entre el hombre y el perro es importante que reine la tranquilidad y la concordia en el hogar. Los perros absorben la energía de las personas y ambientes en los que viven por lo que es fácil llegar a la conclusión de que los ambientes violentos, los ruidos persistentes, las peleas y las voces altisonantes son un caldo propicio para la aparición de cambios en la conducta del perro que pueden llevar a la agresividad, al desarrollo de conductas inseguras o a la aparición de la depresión canina.
Evita los cambios bruscos
La mayoría de los perros sufren los cambios ya que para sentirse equilibrados necesitan un entorno estable y reconocible que les de seguridad. Por tanto en la medida de lo posible es importante intentar proporcionarle la máxima estabilidad en este sentido. Si eres una persona que por su profesión o ritmo de vida se ve obligada a viajar constantemente, a pasar largas jornadas fuera de casa o a mudarse de apartamento frecuentemente quizás deberías replantearte la idea de tener un perro. En este caso tu estilo vida podría causarle perjuicios a nivel psicológico. Sin embargo esto no impide que puedas hacer viajes puntuales con él e involucrarle así en tus actividades con otras personas y animales. Esto hará que aumente su sociabilidad y personalidad con lo que su salud mental se verá reforzada.
Ten en cuenta su origen y procedencia
Si bien cualquier perro puede verse afectado por este trastorno hay ciertas razas que tienen mayor predisposición. También es importante señalar que si tu perro ha sido adoptado en la edad adulta o procede de entornos como perreras, criaderos o guarderías caninas tendrá mas propensión a la aparición de la depresión canina y sus efectos.
Asesórate a través de los profesionales
Está bien que puedas ser capaz de identificar las señales que te permitan observar cambios en el comportamiento de tu perro. A veces basta con implementar nuevos hábitos y rutinas pero en otras subirle el ánimo a nuestro amigo resulta mas complicado, por lo que es importante que en caso de que las anomalías en su comportamiento persistan acudas a la consulta de tu veterinario para que pueda hacer una valoración diagnóstica y darte el tratamiento y las recomendaciones que sean oportunas.
