Antes de aprender a cuidar las uñas de tu gato, es importante que sepas que rascarse y arañar espacios, muebles, texturas, telas… es un comportamiento natural en los gatos. Así pues, el cuidado detallado de las uñas de tu gato no conlleva que deje de hacer esto.
Comportamiento de los gatos
Muchos gatos destrozan las esquinas del sofá, las cortinas y otra ropa colgante. A pesar de la propensión natural de los gatos a rascar, este hábito puede intentar tratarse y educarse. Sin embargo, si hay espacios que quieres mantener claramente alejados de los arañazos de tu gato, lo que debes hacer es mantenerlos protegidos de sus pezuñitas.
Y es que no se puede hacer que un gato no arañe. Lo que se debe hacer es pensar de forma inteligente y recanalizar sus deseos. Es decir, los gatos arañan para marcar territorio. El rascado es un instinto territorial por el cual los gatos depositan su marca y establecen su propio terreno. A través del rascado, los gatos marcan sus dominios. Una idea es que, una vez que hayas detectado cuáles son estos espacios, coloques elementos específicos para que tu gato rasque.
Otra de las razones por las que los gatos arañan mucho es para hacer ejercicio. El rascado también sirve para mantenerse en forma, trabajar los músculos y relajarse. Por eso también es importante que juegues con tu gato, lo canses y le lances juegos estimulantes para que no necesite rascar tanto.
El cuidado de las uñas de tu gato
Por otro lado, el cuidado de sus uñas mejorará su salud y sus “ejercicios”. Para empezar, es importante examinar con regularidad y limpiar las patas de tu gato, para comprobar que no hay heridas.
Después de esto, puedes proceder al cortado de las uñas. Para hacerlo, relaja a tu gato con caricias y hazle sentir cómodo. Para empezar, siéntate en un lugar donde estés tranquilo con tu gato en el regazo. Cuando el pequeño esté relajado e incluso con sueño, como aturdido después de la comida, colócale en una posición en la que te sea fácil acceder a sus uñas.
Ten cuidado de que no haya aves o animales salvajes alrededor. Toma con cuidado una a una sus patas entre tus dedos y masajéalas durante unos segundos. Si tu gato tira de la pata, no la aprietes, sólo tienes que seguir manteniendo el contacto suavemente. Cuando se relaje, prensa suavemente la almohadilla de la pata y realiza el tratamiento.
Lo ideal es que hagas esto en cada pata días diferentes. Sobre todo ten en cuenta que la parte rosada de la uña de gato es donde están los nervios y los vasos sanguíneos. No cortes jamás ese área sensible.
