El cambio de dientes es un momento complicado para tu cachorro y conviene estar atento si quieres mantener la tranquilidad en tu hogar.
Los cachorros nacen sin dientes y así se amamantan fácilmente. Al mes les salen los dientes de leche y entre los 4 y 6 meses empiezan a salirles los dientes definitivos. Cada perro evoluciona a su ritmo y experimentará estos cambios cuando toquen (el momento de la salida de los dientes puede variar según la raza, su estado de salud, etc.).
El periodo de cambio de dientes suele durar unos dos meses y entonces tu cachorro se mostrará inquieto. En este periodo, tu perro sufrirá un cierto dolor porque notará la presión de los nuevos dientes en sus encías. Con el cambio, pasará de tener 28 a 42 dientes. Todos los dientes de leche le caerán aunque muchas veces no los verás porque se los tragan. En esta etapa, conviene revisar la dentadura por si alguno de los dientes de leche no cayera y hubiera que acudir al veterinario.
Durante el cambio de dientes, los perros suelen morderlo todo para aliviar la presión que sienten en las encías. Debes tener mucha paciencia y distraerle para que no muerda cosas de casa que no debe. Para superar esta fase, aconsejamos tener mordedores y juguetes que tu cachorro pueda morder para tranquilizarse. Lo ideal es tener un juego completo para irlos intercambiando de forma que tu cachorro mantenga el interés por los juguetes sin cansarse.
En esta etapa, ante la insistencia de los perros en morder, suelen producirse algunos errores que conviene evitar.
- No conviene utilizar ropa vieja para que muerda. Algunos propietarios utilizan zapatillas o ropa que ya no usan y después es muy difícil que el perro entienda que no puede mordisquear tus cosas (él no sabe si las usas o no).
- No debes dejarle mordisquear tus manos aunque no te duela porque corres el riesgo de que asuma el rol de líder de la manada.
- No juegues a tirar de un extremo de sus juguetes. Estarás incentivando sus ganas de morder y para él será una competición que querrá ganar.
En caso de descubrirlo mordiendo algún objeto que no debe, lo mejor es aplaudir y decirle “NO” para que lo deje. Justo después debes darle algo para que lo muerda y si no lo coge, jugar con él y recompensarle cuando empiece a morder el juguete.
Otro consejo es poner en el congelador sus juguetes porque el frío alivia el dolor. En algunos casos y de forma puntual, hasta puedes darle algún cubito de hielo para tranquilizarle.
