Un perro que no ha aprendido a inhibir la mordida es un perro peligroso que puede causar daño incluso cuando juega.  La inhibición de la mordida debe aprenderse de cachorro: antes de los 4 meses cuando el perro cambia sus dientes porque después es mucho más difícil.

La boca de los perros es una poderosa arma que utilizan para su supervivencia. Los perros pueden morder para defender un territorio, su jerarquía, su camada,… Sin embargo, como animales sociales, han aprendido a inhibir la mordida para evitar muertes innecesarias. Un perro que ha aprendido a inhibir la mordida utiliza su boca para marcar pero no aprieta para no hacer daño.

Enseñar a inhibir la mordida

La inhibición de la mordida se aprende con la madre y el resto de camada y por ello es tan importante no separarles hasta que no tienen un mínimo de 8 semanas. Cuando un cachorro juega con sus hermanitos de la camada, aprenderá de forma natural a inhibir la mordida porque cuando muerda bruscamente, el otro dejará de jugar. Por tanto jugar sin morder fuerte, significará seguir jugando y por tanto un refuerzo positivo y lo contrario acabar con el juego.

Si no ha aprendido de forma natural, también podemos enseñarle jugando con nuestras manos. En el momento que cause daño se dice “NO” y acabamos con el juego. Para que el castigo haga más efecto, conviene ignorar al perro durante un rato para que no vuelva a hacerlo.

Para enseñarle nosotros, también deberíamos enseñarle la orden “deja” para que el perro centre su atención en otra actividad. Esta orden no deberíamos tener que usarla mucho y sólo se justifica en momentos que el perro esté muy excitado.

Nunca castigues físicamente al cachorro por morder ya que podría generar miedo o agresividad. Además si tal como recomendamos le enseñas a inhibir la mordida cuando es un cachorro, podría no entender lo que está pasando.

Sujetar objetos con la boca

Además de inhibir la mordida, el perro deberá aprender a sujetar las cosas con la boca sin dañarlas. Para ello, el mordedor es una herramienta fundamental. Con un mordedor podemos educar a nuestro perro para una mordida eficaz que le permitirá un buen agarre de los objetos y  fortalecerá sus músculos masticatorios, del cuello y de la espalda.

Con el mordedor podrás satisfacer el instinto de caza de tu perro y canalizarlo hacia un juego. De esta forma evitarás que tu perro muerda tus cosas: uno de los problemas habituales sobretodo en cachorros. También debes saber que el mordedor ayuda a mantener sanos los dientes de tu perro. Ayuda a eliminar restos de comida y saliva y con ello previene la acumulación de sarro en su boca.

Sin embargo, hay que saber utilizar el mordedor. Utilizado correctamente, estaremos recompensando el trabajo de nuestro perro. Sin embargo, según algunos educadores caninos, corremos el riesgo de hacerlo mal e incitar a la agresividad. Para evitar la agresividad hay que vigilar con el juego del tira y afloja con el mordedor. Puede llevar a tu perro a competir por ser el dominante y siempre debe tener claro que tú eres el “líder de la manada”. El perro debe entender que se trata de un juego y nunca entrar en competencia contigo.

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