Las garrapatas son parásitos que se activan en verano con el calor. Afectan a la salud de los perros pero también a la de las personas. Los síntomas que sufren las personas o mascotas con estos parásitos suelen ser fiebre, anemia o debilidad.

Las garrapatas chupan la sangre de cualquier mamífero y pueden transmitir todo tipo de enfermedades. En el caso de los perros, algunas de estas enfermedades pueden ser mortales. Para combatirlas lo principal es la prevención. Existen en el mercado varios productos para evitar que tu perro tenga garrapatas: champús, collares, pipetas, jarabes, aerosoles,…

Para elegir el producto que mejor se adapta a las necesidades de tu perro, es importante tener en cuenta los hábitos de la mascota. No es lo mismo un perro que pasa la mayor parte del día en el exterior que otro que sale poco de casa.

Además de estos productos, para la prevención también es importante controlar el entorno del perro. En los paseos hay que vigilar las zonas abandonadas con abundante vegetación porque allí es más fácil que pueda haber garrapatas.

Las garrapatas están activas en España de febrero a octubre pero pueden estar presentes en el medio ambiente durante todo el año. Una larva puede sobrevivir casi un año entero sin comer. Por ello conviene tener también una buena higiene en el hogar. Algunos hábitos como pasar la aspiradora, lavar la cama del perro y las alfombras frecuentemente son también importantes.

Las garrapatas suelen pasar la mayor parte del tiempo en el suelo, en muebles o en la vegetación esperando donde hospedarse. Tienen sensores de calor y de vibración para detectar la proximidad de algún animal. Cuando el animal pasa cerca se enganchan a su pelaje con unos pequeños ganchos que les permite moverse hasta fijarse en la zona elegida. El perro no se dará cuenta de su picadura porque antes aplican una sustancia anestesiante presente en su saliva.

Por todo ello, es importante realizar revisiones periódicas al perro porque ningún método de prevención es infalible. Debes saber que el peligro más importante de transmisión de enfermedades transcurre durante las primeras 48 horas después de la fijación de la garrapata.

Las garrapatas son ácaros que pueden llegar al tamaño de una alubia si han chupado mucha sangre. Suelen colocarse en los sitios con pliegues porque están más calientes y protegidas. En las revisiones debes buscar en los pliegues de la piel, las patas o alrededor de las orejas y los ojos.

En caso de que encontraras alguna, debes saber que hay varios métodos para extraerlas. Lo importante es asegurarte de no dejar ninguna parte en el perro. Si piensas que no has sacado la garrapata por completo, lo mejor es que acudas al veterinario.

Para sacar una garrapata no conviene arrancarla porque existe el riesgo de dejar una parte en el animal. Conviene echar aceite encima de la garrapata para asfixiarla y que se desenganche o algún antiparasitario para matarla. En caso que no se desprenda del perro, debemos tirar con unas pinzas con suavidad y en dirección perpendicular a la piel del perro.

Una vez quitada la garrapata, debes desinfectar la zona para evitar que surjan infecciones. Y asegúrate de matar la garrapata. Colócala en un recipiente con alcohol para matarla y evitar que continúe su ciclo. Ni la chafes ni la tires a la basura.

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