El adiestramiento es un proceso continuo. Una vez el perro ha aprendido las instrucciones, es necesario que consolide el aprendizaje a base de repeticiones en distintas circunstancias. Sólo así podremos estar seguros que el perro reaccionará a nuestras instrucciones en cualquier situación.

Para que tu perro no olvide las instrucciones, conviene ir practicando semanalmente. Estas sesiones ya no serán tan intensas como las iniciales y debes perseguir los siguientes objetivos de adiestramiento: 

Generalizar las conductas aprendidas.

Si enseñaste a tu perro en la cocina, sal al jardín y trata que responda a tus instrucciones de igual forma. Para generalizar una conducta trata de ir de sitios tranquilos, ideales para aprender, a otros con más movimiento que te permitan ir incrementando las distracciones en paralelo.

Aumentar las distracciones.

Este punto es similar al anterior pero se centra en el entorno más que el espacio físico. Para que tu perro responda como esperas en todas las situaciones debes ponerte en el peor escenario que sucede cuando el perro te presta poca atención por tener cerca distracciones muy fuertes. Por ello conviene ir practicando los ejercicios con distracciones. Debes empezar por pequeñas distracciones y acabar con las distracciones que sepas que más captan su atención.

Ampliar la distancia con tu perro.

Practica los ejercicios de adiestramiento a distancia porque no siempre estarás al lado de tu perro cuando quieras que haga algo. Empieza por las órdenes que mejor domine. Sepárate unos pasos y ordena lo que quieras que haga. Si lo hace bien, acércate para darle el premio para evitar que se acerque él.

Aumentar la duración.

Una vez el perro entiende las órdenes de adiestramiento, debes enseñarle a que mantenga la posición durante más tiempo. Para conseguirlo, lo más práctico es enseñar una orden de liberación que le permita entender que ya ha acabado el ejercicio.

Enseñar una orden de liberación es sencillo. Puedes hacerlo como hiciste para cargar el clicker pero usando por ejemplo la palabra “Ok” o “Ya”. Debes repetirla varias veces y dar a continuación un premio a tu perro.

Para que el perro entienda el «Ok», al principio debes decirlo al cabo de poco tiempo de haber conseguido que cumpla la orden. Con el tiempo, entre la orden y el «Ok» puedes ir añadiendo segundos y el perro lo entenderá. De esta forma mantendrá su posición hasta que oiga la orden de liberación.

Discriminación de órdenes.

Las sesiones para discriminar órdenes, sólo pueden realizarse cuando el perro ya conoce varias órdenes. En estas sesiones introduce las órdenes de forma aleatoria y premia a tu perro cuando haya hecho bien una serie determinada. Lo mejor es empezar premiando al perro cada 2 órdenes e ir espaciando el premio.

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