Si logras mirar detenidamente a tu gato de frente (cuidado, no les gusta mucho, sólo durante un par de segundos) seguro que te habrás fijado en sus “bigotes” esa característica tan llamativa que les da carácter.Su nombre técnico es “vibrisas”. Son más rígidas y unas cinco o seis veces más anchas que el resto del pelo del gato, y además se insertan a una profundidad tres veces mayor.
Aunque donde destacan más es en el morro donde se suelen agrupar en grupos de cuatro o cinco en hileras a lo largo de la nariz, también podemos observarlas en la curva de los ojos, la barbilla, por encima de los ojos y fijándonos un poco en la parte trasera de las patas delanteras.
La longitud de las vibrisas es casi el ancho de su cuerpo lo cual les permite decidir si pueden ocupar un espacio estrecho o no. También les sirven para calcular si el ancho del recipiente en el que comen o beben es el adecuado. Además, como su visión cercana es escasa, los “bigotes” les ayudan a calibrar la cercanía de sus presas. El estímulo táctil hace que el cerebro del gato reciba una imagen en tres dimensiones y pueda completar toda la información que necesita.
La raíz de estos pelos especiales tiene distintas células sensoras que envían al cerebro los datos que captan tales como la temperatura o los cambios en la dirección del viento. Asimismo las que están encima de sus ojos les ayudan a proteger estos de elementos extraños que puedan lastimarles.
El lenguaje de los bigotes de tu gato
Hay un aspecto más a tener en cuenta: el comunicativo. Al igual que las orejas, que tienen su lenguaje propio, también los bigotes de tu gato pueden comunicarte su estado de ánimo. Si algo le interesa mucho o simplemente llama su atención, colocará sus bigotes tensos hacia delante. Esta posición se extremará si está a la defensiva en cuyo caso los extenderá en toda su longitud, sobrepasando el hocico. En cambio, cuando está tranquilo los pelos estarán relajados y ladeados. Por último, un gato que se siente enfermo pegará sus bigotes a las mejillas.
Cuidando los bigotes
Ha de tenerse mucho cuidado con los “bigotes” de nuestros gatos, jamás cortarlos pues aunque vuelven a crecer, la falta de los estímulos que perciben a través de ellos puede ocasionarles problemas de orientación, desconcierto e incluso, dolor. Asimismo es importante que se mantengan alejados del fuego, por muy interesante que les parezca.
Como curiosidad, las razas Devon y Cornish Rex tienen las vibrisas rizadas. Es una característica propia y en ningún caso deben ser estiradas. Respetemos la idiosincrasia de nuestro gato.
Ahora ya sabes por qué son tan importantes estas fascinantes antenas receptoras más allá de su bonito aspecto estético.
