Si queremos que nuestro cachorro llegue a convertirse en un perro adulto bien educado y que nos entienda, la mejor manera es que aprenda a desarrollar todas sus capacidades mediante el juego. De esta manera conseguirás entre otras cosas, que aprenda a socializar con otros perros y personas, a aprender que hay normas que respetar además de la mejor forma de expresar sus propias necesidades.

La primera regla del juego es: aunque el cachorro insista mucho, mucho en jugar no cedas con facilidad a su insistencia. Tiene que comprender que no puede mandar sobre ti ni obligarte siempre a satisfacer siempre sus deseos. Es una cuestión de jerarquía que luego será útil para otras enseñanzas como andar a tu ritmo y obedecer órdenes.

Ten en cuenta también que, aunque parezca inagotable, conviene no agotar al cachorro demasiado pues lo único que se conseguirá en ese caso es que se desentienda del juego, lo cual es contraproducente para el efecto positivo que buscamos.

De ninguna manera juegues con tu perrito lanzándole piñas, ramas de árbol, piedras o cualquier otro objeto como latas. Recuerda que su dentadura aún no está perfectamente formada y puede lastimarse. Este consejo también sirve para jugar con perros adultos. Existen multitud de juguetes estupendos pensados especialmente para ellos. No obstante, tendremos que asegurarnos de que estén fabricados con materiales resistentes y sobre todo no tóxicos.  Te presentamos cinco juguetes que les encantarán:

  • Dispensadores de comida: son súper útiles para conseguir que no coma con excesiva ansiedad. Pueden verlos como una presa a la que perseguir. Algunos se parecen a un tentetieso por lo que les gustará intentar tumbarlos.
  • Discos voladores: para jugar al aire libre en un lugar donde el cachorro no pueda lastimarse a aprender la técnica del cobro de piezas.  Utilízalo para ese fin y no como mordedor o elementos de forcejeo.
  • Hueso con “recompensas” estupendo para el momento de desarrollo de la dentición además de facilitar que ni se acerque a morder cosas que no debe como zapatillas, muebles o cualquier cosa que se le ocurra.
  • Peluche con sonidos, sabemos que les encanta la ropa vieja y si un peluche emite un pequeño chillido lo encontrarán fascinante. Son para esos momentos de descanso.
  • Pelota de lufa. A todos los perros les vuelven locos las pelotas, las de tenis en particular.  Una buena alternativa que además es ecológica son las pelotas fabricadas con fibras de lufa, una planta de origen sudamericano que también se conoce como esponja natural. Nuestro cachorro puede morderla e incluso masticarla sin ningún peligro para su salud porque es un producto natural que no ha sido tintado ni contiene elementos químicos.

Cuando nuestro cachorro realiza bien un ejercicio, utilizaremos la técnica del refuerzo positivo para crear en él una impresión duradera que le sirva de recordatorio además de que los premios pueden ser un estímulo para repetir correctamente el ejercicio que estemos realizando mediante el juego.

Por nuestra parte, tenemos que tomarnos el juego como lo que es, un juego que estimula y divierte a nuestro cachorro, armarnos de paciencia hasta que aprenda y sin sobre exigir al perro. Nadie es perfecto.

Mascobox es la primera canastilla para cachorros completamente gratuita para el centro veterinario y sus clientes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *