Si estás pensando en castrar a tu gato hay algunas cuestiones que debes saber para determinar qué comportamientos pueden cambiar en tu pequeño amigo felino. Optar entre la castración o la esterilización es la primera decisión que debes tomar.
Muchas personas que cuentan con gatitos una vez que éstos pasan de los 6-7 meses empiezan a sufrir los cambios en el comportamiento del felino derivados de su madurez sexual, su ansiedad por marcar el territorio y cierta irritabilidad. Es a partir de entonces cuando quizá pasa por la mente de los dueños la posibilidad de optar por una castración, sobre todo para gatos que viven en pisos pequeños o pasan mucho tiempo solos y no pueden estar controlados.
Sin embargo, antes de castrar a tu gato es importante conocer las diferencias entre el proceso de castración y el de esterilización. La castración consiste en la extirpación vía quirófano de las glándulas sexuales del gato, ya sean los testículos en el caso de felinos masculinos o los ovarios por parte de las gatas. Con la castración se producen ciertos cambios en la conducta de los felinos ya que al dejar de segregar hormonas sexuales el sistema hormonal del animal cambia y por tanto algunas de sus costumbres e instintos.
No siempre es necesaria la opción de la castración. Si lo que se busca es evitar que nuestro gato deje embarazada a alguna gata también se puede producir un proceso de esterilización, que consiste en cortar las vías espermáticas del gato o los oviductos de la gata sin más repercusiones. Eso sí, no podremos cambiar las conductas derivadas de las hormonas sexuales de los felinos.
Una vez tomada esta decisión es importante que si decidimos realizar una castración a nuestro gato, como sucede en la mayoría de los casos ya que muchas de las razones detrás de la castración está la búsqueda de un cambio en el comportamiento del felino, sepamos realmente qué podemos esperar y qué no debemos esperar de esta decisión.
La mayoría de los veterinarios y expertos en la materia reconocen que una vez que se realiza la castración a los felinos, la falta de hormonas sexuales les devuelve cierta tranquilidad en sus comportamientos. Pierden el celo y la necesidad de ese marcaje territorial, lo que les vuelve más tranquilos, más cariñosos y quizá un poco más perezosos. Por esto, los veterinarios recomiendan vigilar los nuevos comportamientos de los felinos y fomentar más que nunca los juegos con ellos para que se mantengan activos. Además, habrá que vigilar también la dieta, ya que con la falta de hormona sexual se tiende a coger peso.
Si bien se aprecian éstos cambios, lo que debemos dejar claro que el comportamiento del felino no se altera tanto como muchas personas esperan por lo que teniendo en cuenta la alimentación y un poco el sedentarismo, nuestro gato seguirá siendo el mismo que siempre.
