Afables, juguetones y muy independientes. Son algunas de las señas de los siameses, una de las razas de gatos más populares en todo el mundo.
De los siameses más puros se ha pasado, a lo largo de los años, a mezclas de tipos de gatos, que si bien no acaban de ser de raza, tienen rasgos de siameses. Veamos algunas de sus características.
Apariencia física
Ni muy grandes ni muy pequeños, los siameses tienen un tamaño medio, y el color de su pelo es marrón claro a oscuro. Son conocidos por tener las patas de un color algo más oscuro que el resto del cuerpo. Una gran parte tienen los ojos claros, azules, y si observamos claramente sus ojos, vemos que son algo bizcos, esto sucede cuando fijan la mirada sobre un punto.
La cabeza también suele ser algo más oscura que el resto del cuerpo. Su cuerpo es algo compacto, redondo, estilizado y ágil. Son bellos y destacan por su elegancia al andar y correr.
Carácter de los siameses
Como la gran parte de gatos, los siameses suelen ser independientes, aunque necesitan a sus amos para que les den mimos y les hagan caso cuando lo requieran. A su vez, suelen ser muy curiosos, y los verás colándose en puertas, armarios y otros lugares de la casa para saber qué hacen sus amos. También examinarán todas las cosas que tengan a su alrededor y aquello nuevo y que no les resulte familiar.


Es una de las mejores razas para convivir en casas de todo tipo de tamaños. No solamente por su independencia sino también por su sociabilidad. Si bien pueden mostrarse algo tímidos o miedosos al principio, su curiosidad hará que se acerquen a cualquier persona y visitas.
Se mueven con facilidad, son muy ágiles, corren, se esconden, suben o trepan y les encanta jugar. El gato siamés es uno de los más afectuosos; se mostrará cariñoso con sus amos y con otras personas allegadas.
No hace falta bañarles ni cepillarles el pelo, pues suele ser corto. Se limpian en extremo y, a medida que crecen, se vuelven mucho más apacibles y tranquilos.
