El proceso educativo del cachorro empieza muy pronto y marcará su comportamiento de por vida.
Durante los primeros días es muy importante no separar al cachorro de su madre y de su camada. Con ellos debe aprender a jugar, a relacionarse con otros animales o a asumir su jerarquía.
Alrededor de la séptima semana ya puede pasar a convivir con nosotros y entonces debemos vigilar cómo le tratamos puesto que determinaremos gran parte de su futuro comportamiento.
La socialización
Entendemos por socialización el proceso por el que tu perro aprende a relacionarse con otros perros y humanos. Se trata de acostumbrar al perro a reaccionar de forma adecuada frente a diferentes situaciones.
El proceso dura toda la vida aunque el período crítico termina a los 3 o 4 meses de vida de tu cachorro.
Cuantas más experiencias viva el cachorro, más preparado estará para afrontar futuras situaciones de su vida. En esta etapa es importante detectar las fobias y miedos porque pueden derivar en problemas de comportamiento y agresividad.
Si detectamos las fobias desde cachorros, les podemos ayudar a hacer frente. Lo mejor es acostumbrarles poco a poco y premiarles cada vez que reaccionen como queremos. Si a pesar de ello, con paciencia y constancia, no avanzamos, lo mejor es consultar al veterinario. Los miedos más comunes se presentan ante: sonidos como los petardos, cuidados como el corte de uñas o los baños, gente, entornos como el veterinario, otros animales, superficies o juguetes.
El adiestramiento
El adiestramiento es el proceso mediante el cual una persona logra que un perro aprenda y adquiera destreza en algo. Lo ideal es empezar el adiestramiento entre las 8 y las 12 semanas de vida. Debes tener en cuenta que se trata de un cachorro y que necesitará un tiempo para entender lo que se espera que haga con cada instrucción. También tienes que asegurarte que toda la familia utilice las mismas señales y órdenes para no causar confusión.
Un buen adiestramiento te ayudará a fomentar fuertes lazos y un respeto mutuo. A nivel general, te aconsejamos seguir las siguientes pautas en el proceso de adiestramiento:
- El adiestramiento siempre debe ser divertido para ti y tu mascota.
- Es importante ser constante y sobretodo muy paciente.
- Realiza sesiones breves de adiestramiento pero frecuentes.
- Es preferible utilizar las recompensas y el refuerzo del buen comportamiento, caricias o premios, en vez del castigo.
- Las instrucciones deben ser cortas y lo más diferenciadas posibles entre sí.
Aspectos básicos
Te sorprenderá la capacidad de aprendizaje de tu cachorro. Empieza por enseñarle:
- Donde hacer las necesidades: Dado que hasta que no haya sido vacunado no podrá salir a pasear, hay que empezar acostumbrando al cachorro a hacer sus necesidades en los lugares elegidos. Lo ideal es delimitar la zona por ejemplo con papeles de periódico y premiarle cuando haga allí sus necesidades. Existen productos especiales en el mercado como los empapadores o los ahuyentadores que nos ayudarán en el proceso de aprendizaje de nuestro cachorro.
Hay que tener en cuenta que los cachorros suelen hacer sus necesidades después de comer, al levantarse o después de jugar y por tanto son los momentos en que más debemos controlarlos para llevarlos a la zona adecuada. Normalmente cuando el cachorro olisquea el suelo, camina en círculos o se agacha, quiere decir que tiene ganas de orinar o defecar. Una vez haya hecho sus necesidades donde queremos hay que premiarle.
- A venir cuando le llamas: Lo mejor es enseñarle jugando. Si tienes ayuda, puedes ponerte a unos metros de tu ayudante e ir dando la instrucción alternativamente para que se acerque a uno u otro enseñando comida. Al cabo de unas cuantas repeticiones el perro entenderá la instrucción y se acercará para tener comida o algún refuerzo positivo como una caricia.
Si estás sólo, puedes utilizar el recipiente de comida. Te alejas unos metros y das la instrucción. Cuando se acerque el perro le muestras la comida y se la tiras a su comedero. Al cabo de unas cuantas repeticiones el perro también entenderá la instrucción.
- A sentarse: Para que el perro se siente, lo mejor es coger una galleta o premio y levantarlo de forma que para que el perro la pueda seguir viéndola tenga que sentarse. Al iniciar el movimiento debe darse la instrucción “sit” o la que queramos utilizar y al conseguir que el perro se siente hay que darle el premio. Después de unas cuantas repeticiones, el perro al escuchar la instrucción “sit”, se sentará esperando el premio (no siempre tiene que ser comida sino que también puede ser una caricia).
- Cómo salir de paseo: Una vez concluida la primera fase de vacunación, llega el momento de salir a pasear con tu cachorro. Es importante que antes del primer paseo, el cachorro esté familiarizado con el collar y la correa y para ello es aconsejable que lo lleve primero por casa.
La reacción del cachorro ante el hecho de ponerle un collar puede variar mucho. Hay que empezar con un collar de nylon o de piel cómodo y de tamaño acorde con el perro. No debe ir ni demasiado apretado ni holgado (lo ideal es un dedo de margen). Si el cachorro se queja, lo mejor es desviar su atención y cuando ya no haga caso del collar, acariciarlo para dar un refuerzo positivo.
El cachorro debe asociar la correa con algo agradable porque en su naturaleza no figura el estar atado. Primero tiene que olerla y jugar con ella en casa. Una vez se haya acostumbrado puedes correr por el pasillo a modo de juego para que lo vea como algo divertido.
Finalmente, al salir a la calle es importante que seas el primero para afianzar el rol de líder. El perro debe ir a tu lado y si tira debes parar en seco para que entienda que no debe hacerlo. Si el perro está nervioso puedes hacerle sentar y proseguir el paseo cuando esté sosegado. Así, con el tiempo y con mucha paciencia, el perro se acostumbrará a ir a tu lado.
A veces ocurre que el perro no quiere caminar en la calle por desconfianza o temor. En este caso nunca debes tratar de arrastrarlo. Lo mejor es ignorarlo para no reforzar su conducta y alejarte unos metros y llamarle para que venga. En cuanto se mueva, aunque sea un centímetro, debes elogiarlo.
Conductas problemáticas
Es fundamental no olvidar la educación de tu cachorro para evitar problemas como:
- Agresividad: Normalmente es una respuesta defensiva a hechos a los que el perro está poco acostumbrado. Por ello, desde pequeño es importante que se acostumbre a los baños, al collar, a los niños, a otros perros,…
- Ansiedad por separación: Es una situación que altera el comportamiento del perro cuando está sólo. Se muestra agresivo o apesadumbrado y lo exterioriza con destrozos en casa, lloros, ladridos o deposiciones. Es un grave problema y para evitarlo hay que acostumbrar a tu cachorro a estar sólo en casa. Para ello, lo mejor es no darle importancia al salir del hogar e ir ampliando el tiempo de ausencia poco a poco.
- Ladridos: Los ladridos del perro son un problema para muchos propietarios. No todos los ladridos son inapropiados y en muchas situaciones conviene que tu perro ladre para avisar.Para que tu perro no ladre constantemente es aconsejable:
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- Darle compañía y ejercicio para reducir su estrés.
- Enseñarle a usar juguetes interactivos para que se distraiga sólo.
- Acostumbrarle a diferentes estímulos ambientales para que no se asuste ni entusiasme demasiado con situaciones cotidianas.
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Si el perro hace algo mal, a pesar de todo lo que le hemos enseñado, no hay que pegarle ni regañarle porque no lo entenderá. Si algún día hay que castigar al perro es muy importante el momento.
Hay que tener en cuenta que la memoria del perro es limitada y para que aprenda debe poder relacionar causa-efecto porque de lo contrario lo estaremos confundiendo. Así por ejemplo si regañamos al cachorro por haber orinado en nuestra ausencia, éste no lo entenderá a menos que lo acabe de hacer.

2 respuestas a “La educación del cachorro: clave para la convivencia”