Los dueños de gatos siempre quieren lo mejor para su adorada mascota. Cuando ese amor llega hasta el punto de hacer verdad la frase “la casa es del gato, yo sólo pago la hipoteca” hablamos de la gatificación del hogar.
Se trata simplemente de adaptar nuestros enseres y muebles para que los gatos puedan satisfacer sus instintos felinos naturales como correr, saltar, trepar, rascar, arañar etc. de una manera agradable y segura. Que vivan felices en un entorno controlado y nosotros nos divirtamos viéndolo.
Aunque existen profesionales del diseño para gatos podemos conseguir una casa especialmente amigable para ellos sin renunciar a la estética y también sin arruinar nuestra economía.
Hay ideas muy sencillas. En el salón podemos instalar postes trepadores-arañadores de madera recubiertos de materiales gruesos como cuerdas de esparto cerca de los sofás para disuadirlos de que arañen la tapicería. Es importante que se acostumbren desde pequeños a ellos, así verán menos deseables las esquinas de los muebles.
También se puede hacer un rascador de suelo a techo forrando un palo con moqueta gruesa y sujetándolo a la pared con escuadras. Es una manera excelente de proporcionarles el tan deseado punto de vista en altura.
Los rascadores no tienen por qué ser siempre horizontales, a muchos felinos les encantan estirarse y afilar las garras en tableros adosados a la pared y recubiertos de material rugoso.
Una papelera ancha a la que en su interior se le habrá adherido un textil suave como el fieltro, unas mantitas y algunos cojines conseguirán una cama en la que el gato querrá dormir siempre (o por lo menos, con esa ilusión se puede realizar)
Con paciencia y habilidad se puede convertir una caja de cartón en un estupendo sillón, recordemos que los gatos adoran las cajas.
En cuanto a las estanterías de la casa, existen modelos exclusivos para felinos de diseño decorativo y confortable. Pero, si la curiosidad vence a nuestro gato y quiere conocer qué hay en esa repisa tan interesante, podemos llenar ésta de parte a parte colocando los objetos lo más pegados a la pared que se pueda, dejando la parte delantera despejada.
Un aspecto crítico es la seguridad de ventanas y balcones. A la bien conocida afición felina por las alturas hay que añadirle un aspecto para reflexionar: la imprudencia de la que suelen hacer gala los gatos cuando cazan. Ya sea un gorrión o una golondrina desprevenida o una simple mosca, si se suben a una ventana pueden perder fácilmente el equilibrio y caer a la calle. La mejor solución siempre son las ventanas cerradas pero, si hace mucho calor son las mosquiteras y las redes de seguridad.
A pesar de nuestras ilusiones, los gatos siempre tienen personalidad propia y algunas veces nuestro esfuerzo no siempre se verá recompensado. Nos quieren a su manera y a ella nos tenemos que adaptar.
