El gato casero que vive permanentemente en casa tiene menos probabilidades que un gato callejero de coger parásitos pero existe riesgo por ejemplo al salir al balcón, al cazar un insecto o lamer algún objeto.

Los parásitos más típicos que los gatos pueden tener son los parásitos externos como pulgas y garrapatas, éstos le provocan picores y hasta heridas en la piel. También es habitual que algunos gatos tengan parásitos en los oídos, por eso se recomienda también revisar esa zona. Otro tipo de parásitos son los parásitos internos que pueden pasar más desapercibidos porque no se ven a primera vista pero podríamos encontrarnos en las heces del gato filamentos blanquecinos, que son lombrices.

Coloquialmente se llaman gusanos intestinales. Algunos síntomas como el adelgazamiento, el abdomen hinchado, el pelo áspero y quebradizo son cosas que nos dicen que debemos llevar inmediatamente a nuestra mascota a la consulta del veterinario para que nos diga sobre el mejor tratamiento.

¿Cómo podemos prevenir y tratar los parásitos?

  • Champús y jabones. Sirven para quitar aquellos parásitos que ya han infectado al animal, pero poco más. Para tener a tu gato protegido con este tipo de productos habría que bañarlos cada 2 o 3 días.
  • Poniéndole un collar que mantenga a nuestro gato libre de pulgas. Antes de que surgieran las pipetas, era muy normal ver a los gatos con un delgado collar de plástico. Este está recubierto de insecticidas que actúan al contactar con el parásito. Su eficacia puede llegar hasta las 12 semanas como máximo, pero llegado ese momento, pierde toda su eficacia.
  • Pastillas para la desparasitación interna. Antes de vacunar al gato, es imprescindible llevar a cabo una desparasitación interna. Es adecuado el uso de pastillas para eliminar gusanos o lombrices.
  • Utilizando pipetas antiparasitarias. Son una buena opción para que el gato no rechace el tratamiento antiparasitario. Elige un producto con efecto sobre las larvas además de con los parásitos adultos.

Son el antiparasitario más usado a día de hoy, tanto por su eficacia como por su fácil aplicación y además se puede hacer en casa. El contenido de cada pipeta, en forma de líquido, se echa a lo largo de la línea dorsal del gato y, una vez aplicado, la sustancia activa se va extendiendo por todo su cuerpo.

Una de las principales ventajas de este tipo de productos, como hemos comentado, es que vienen ya listas para su uso: lo que hay que hacer es aplicar directamente el líquido de la pipeta sobre el gato, y esperar unos cuantos días antes de bañarlo, para que no pierda su eficacia. Se vende en forma de ampollas, que se deberá elegir en función del peso del animal.

Tu veterinario te guiará sobre cómo desparasitar internamente a tu mascota.

Para prevenir que tu gato vuelva a infectarse no olvides:

  • limpiar periódicamente la caja de excrementos del animal.
  • Aspira los muebles y todo tu hogar.
  • Evita el contacto de tu mascota con fuentes de infección tales como ratones, plantas y tierra.

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