Pasear a nuestro perro es una tarea común e imprescindible, sobre todo si pasa mucho tiempo en una casa cerrada. Con el paseo, el perro juega y se mueve, y se divierte al aire libre, además de mantener un cuerpo sano y estilizado.
Si vamos a lugares y parques específicos para perros, no habrá ningún peligro, pero durante el camino o bien en bosques y montes podemos encontrarnos ciertos problemas por lo que se necesita una previa prevención.
Paseando por grandes ciudades
Los coches, las aceras, las bicicletas… acaban aumentando las dificultades para que nuestra mascota pasee tranquilamente. Deberemos tener cuidado e ir siempre con la correa atada para evitar que se escape y solo lo soltaremos en terrenos llanos y sin peligro, teniendo en consideración las posibles prohibiciones de las normativas de cada municipio.
Un perro obediente y debidamente educado nos hará caso cuando le estemos llamando, evitando cualquier otro problema cuando haya mucha gente y tráfico. Se recomienda que el perro pasee siempre a nuestro lado, de manera cómoda y tranquila, sin necesidad de tirar de la correa.
Si nuestro perro es algo grande y nervioso, y suele ladrar constantemente, es mejor que, además de la correa, pueda llevar un bozal, sobre todo cuando nos cruzamos con mucha gente (ciclistas, niños pequeños…). Ya posteriormente, en un lugar más tranquilo se lo podemos quitar sin problema siempre que este permitido.
El paseo y el verano
En los meses de más calor deberemos evitar sacar a pasear al perro durante las horas centrales del día. La mejor hora es la primera de la mañana o bien cuando empieza a hacerse de noche. También va a ser más cómodo para nosotros y el perro no estará expuesto al un golpe de calor.
Si hemos salido y hace mucho calor, intentaremos encontrar un lugar de sombra para que el perro pueda cobijarse y protegerse del sol. Le daremos agua frecuentemente y buscaremos alguna fuente para que se pueda refrescar.
Precaución con los alimentos y excrementos
Si el perro se interesa por algún alimento que vea en el suelo, no deberemos dejarle comer nada que no proceda de nosotros. También deberemos tener especial cuidado con los excrementos de otros perros, pues pueden contener algunos parásitos que dan lugar a enfermedades. En este caso, le daremos las instrucciones necesarias para que no lo haga.
Cruzándose en el paseo con otros perros
Tanto si estamos el campo como en la ciudad, nuestro perro se cruzará con otros para jugar y establecer contacto. Pero podemos encontrarnos con perros algo más alterados o que confronten con el nuestro fácilmente. Antes de que se produzca una pelea, debemos preguntar al dueño del otro perro, si lo hay, si el nuestro puede acercarse de manera tranquila.
