Inflamación del corazón (miocarditis) en perros

Qué es:

La inflamación de la pared muscular del corazón (miocardio) a menudo causada por bacterias se denomina miocarditis. Esto es, pueden causar miocarditis los virus, y otros agentes bacterianos como los fúngicos, reumáticos y protozoarios si llegan al corazón desde otras partes del cuerpo o si le afectan directamente. Dependiendo del tipo de afectación vírica, la miocarditis puede dar lugar a insuficiencia cardíaca. Ciertos tipos de medicamentos también pueden ser un factor desencadenante de esta enfermedad.

Cuadro de síntomas:

Arritmias, tos, intolerancia al ejercicio, respiración difícil, debilidad y fiebre. La inflamación en sí puede ser focal o difusa en todo el miocardio.

Diagnóstico:

Cuando acuda con su perro al veterinario, procure llevar un completo historial de su salud, incluyendo cualquier síntoma que crea que pueda ser importante. Los detalles marcan siempre la diferencia. Con un completo examen físico del perro como punto de partida, especialmente en lo que se refiere al sistema cardiovascular, el veterinario encargará pruebas como un hemograma completo, el perfil bioquímico de un hemocultivo y un análisis de orina. Así, se encontrará la bacteria o virus desencadenante del problema.

El ecocardiograma (EKG) evaluará la amplitud del daño al micocardio y la posible acumulación anormal de líquido alrededor del corazón. El ecocardiograma también revelará los daños dentro del corazón. Mediante radiografías torácicas, se evaluarán los daños en los pulmones (posible existencia de líquidos) y otras partes del cuerpo así como el tamaño del corazón.

También pueden tomarse muestras de fluidos existentes alrededor del corazón.

Tratamiento y cuidados:

Si el perro sufre de micarditis grave, o problemas graves del ritmo cardíaco, incluso insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) debe ser hospitalizado para que le sean proporcionados cuidados intensivos y tratamiento específico

En el caso de identificar que la miocarditis ha sido producida por un agente específico, la infección deberá ser tratada con antibióticos.

Hay medicamentos para corregir los problemas del ritmo cardíaco del perro. Si el problema es especialmente grave, se debe considerar la necesidad de implantar un marcapasos.

Según la extensión y la gravedad de la enfermedad el pronóstico es variable. La miocarditis diagnosticada como tal tiene una probabilidad de supervivencia leve. En cambio, en las formas leves de la enfermedad, el perro suele responder muy bien al tratamiento.

No obstante, hay cosas que el dueño si puede hacer: limitar la actividad de la mascota para favorecer su recuperación. También es muy buena idea que el perro tenga un lugar propio lejos de ruidos domésticos. Restringir la ingesta de sal en la comida también ayuda a una mejor calidad de vida.

Ahora bien, las visitas regulares al veterinario para una evaluación y seguimiento se realizarán de manera frecuente, así como pruebas de laboratorio para controlar cómo progresa el tratamiento y la respuesta del perro al mismo.

Soplo en el corazón en perros

Qué es:

Un soplo del corazón es un sonido anormal escuchado por el veterinario en una auscultación normal. Hay algo que no va del todo bien en el corazón del animal: una perturbación en el flujo de la sangre que produce un ruido audible.  Los soplos no siempre son iguales, de hecho se clasifican según una variedad de características, como por ejemplo, su duración. Los soplos sistólicos se producen por contracción del músculo cardíaco. Los soplos diastólicos, al contrario, suceden cuando el músculo cardíaco se relaja entre un latido y otro. Finalmente, los murmullos continuos o de vaivén suceden durante todo o la mayor parte del ciclo cardíaco.

Un soplo no siempre es un motivo de preocupación. Incluso hay cachorros que tienen soplos que desaparecen espontáneamente a los cuatro meses de edad. Ahora bien, puede ser el indicador de un problema cardíaco por lo que siempre serán necesarias más pruebas.

Cuadro de síntomas:

Tos, debilidad e intolerancia al ejercicio

Causa del soplo en el corazón:

  • Flujo sanguíneo alterado que se asocia con un flujo alto a través de válvulas normales o anormales o con estructuras vibrantes en el flujo sanguíneo.
  • Alteraciones del flujo sanguíneo como consecuencia de la obstrucción del flujo de salida o el flujo hacia adelante a través de válvulas no sanas o hacia un vaso con gran dilatación.
  • Alteraciones del flujo sanguíneo asociadas a un flujo regurgitante por causa de una válvula que no funciona bien, un defecto en la pared de separación de los lados izquierdo y derecho del corazón, también llamada tabique, o un conducto arterial permeable.

Diversas enfermedades pueden producir soplos al corazón. Entre las más usuales encontramos: el Hipertiroidismo , la Anemia, la Enfermedad del gusano del corazón, la Insuficiencia cardíaca mitral y tricúspide, la Insuficiencia valvular aórtica y miocardiopatía, la Obstrucción del flujo de salida del ventrículo derecho, la Estenosis pulmonar o aórtica o la inflamación del corazón.

Diagnóstico y tratamiento:

El veterinario debe hacer un trabajo de diferenciación entre distintos sonidos cardíacos y pulmonares anormales. Lo primero es ver si el sonido proviene de los latidos del corazón o del pulmón.

Es importante detectar la causa del soplo y para ello el veterinario tratará de detectar la ubicación y radiación del soplo así como el tiempo del ciclo cardíaco. Para ello pueden ser necesarias algunas pruebas como radiografías de torax, estudios Doppler, ecocardiografía o hemograma completo.

El tratamiento del perro que sufre un soplo al corazón será ambulatorio salvo que la insuficiencia cardíaca sea muy evidente. En función de los signos clínicos se determinará el tratamiento pero es muy recomendable que se realicen imágenes de diagnóstico de manera habitual.

Infección de las válvulas cardíacas (endocarditis) en perros

Qué es:

El revestimiento interno del corazón puede inflamarse como consecuencia de una infección en el resto del cuerpo, por ejemplo, infecciones cutáneas o caries dentales no tratadas de manera adecuada porque son consideradas como problemas menores. Así, un problema en el corazón puede complicarse dando lugar a una enfermedad muy grave.

Es lo que se llama endocarditis infecciosa.

Esta enfermedad también puede afectar a las válvulas del corazón. La forma aguda de endocarditis bacteriana actúa sobre todo en las válvulas sanas, en forma menos aguda se encuentra con más frecuencia en las válvulas que ya presentaban alguna alteración previa.

La endocarditis infecciosa es más común en perros de raza mediana a grande y sobre todo entre los 4 y los seis años. Asimismo, los machos tienen más posibilidades de padecerla que las hembras.

Es necesario tratar la infección que ha provocado esta situación antes de que produzca una insuficiencia cardíaca de consecuencias fatales.

Cuadro de síntomas:

Fiebre, tos, piel azulada, debilidad, letargo, anorexia, pérdida de peso, dificultad para respirar, trastornos gastrointestinales y dolores en todo el cuerpo.

Diagnóstico y tratamiento:

En el momento de acudir al veterinario, lleve un informe muy completo y detallado del estado de salud del perro: si ha sufrido alguna enfermedad o cirugía y desde cuando está sufriendo los síntomas.

El veterinario realizará pruebas de conteo sanguíneo completo (CB), perfil bioquímico y análisis de orina. Así se descubrirá información que pueda revelar la infección subyacente y los órganos que están afectados. En este sentido es preferible extraer sangre arterial.

Mediante hemocultivos se determina el agente que ha provocado la infección. Así, el veterinario podrá determinar los antibióticos más adecuados. Con rayos X se determinará la afectación cardíaca y la ecocardiografía, mediante ultrasonidos, obtendrá imágenes de los órganos afectados. Asimismo se medirá la actividad eléctrica del corazón mediante un electrocardiograma (ECG) que registra los movimientos e impulsos del corazón.

La endocarditis infecciosa es un problema serio que suele requerir hospitalización. El tratamiento consistirá en terapia con líquidos y antibióticos para conseguir por un lado que los niveles de fluidos corporales sean correctos y por otro, que la infección quede controlada.

Desgraciadamente, el pronóstico no es bueno, aunque depende de la etapa de la infección y de cómo funcione el corazón. Tras 12 semanas de tratamiento el veterinario volverá a tomar muestras para medir el progreso de la enfermedad y si la infección sigue presente. Una vez desaparecida, se suspenderá el tratamiento con antibióticos.

Cuidados necesarios:

Las posibilidades de recuperación son muy buenas si la infección es leve, se ha detectado a tiempo y el tratamiento es rápido y agresivo. El seguimiento detallado también ayuda a una buena recuperación.

Las visitas al veterinario tienen que ser prácticamente semanales para planificar el seguimiento de la enfermedad, que incluirá dieta especializada para mejorar el funcionamiento del corazón y la salud de los órganos afectados.

En el caso de que el diagnóstico fuera tardío, si la infección ha avanzado, las probabilidades de supervivencia son bajas. En tal caso, su veterinario le aconsejará sobre planes alternativos.

Presión arterial alta en el hígado en perros

Qué es:

En el proceso de la ingesta de alimentos, estos ingresan en el tracto intestinal. En ese momento, los nutrientes y toxinas de los alimentos se liberan en el torrente sanguíneo digestivo. Sin embargo, antes de llegar al torrente sanguíneo general, la sangre ha de pasar por un proceso de filtrado y desintoxicación.

Este proceso se lleva a cabo en el hígado.  La vena porta, que forma parte fundamental del sistema portal hepático, transporta la sangre limpia y filtrada previamente desde el tracto digestivo y los órganos relacionados: bazo, páncreas y vesícula biliar al hígado para su procesamiento.

En el momento en el cual la presión arterial en la vena porta alcanza un nivel mayor de 13 H2O o 10 mm Hg, se produce lo que se llama hipertensión portal.

Las dos causas principales de este problema son el aumento del flujo portal o el aumento de la resistencia a la sangre.

Las causas del flujo portal pueden ser dos. Cuando las venas porta se unen a las arterias (en una fístula arteriovenosa  donde se produce un nuevo pasaje entre una vena y una arteria) o cuando se produce una desviación de la sangre de las arterias al hígado.

También puede haber una mayor resistencia a la sangre en la vena porta antes de llegar al hígado (prehepatica), en la vena porta dentro del hígado (hepática) o puede suceder en las venas hepáticas de la vena cava inferior, esa que es la más grande del cuerpo y que alimenta la sangre desde la parte más baja de nuestro cuerpo hasta el corazón, o también después de que la sangre ha salido del hígado (posthepatica).

Sea debido al aumento del flujo sanguíneo portal o al aumento de la resistencia a la sangre, la hipertensión portal puede provocar derivaciones protosistémicas múltiples (PSS), una afección según la cual el sistema circulatorio deja de pasar por el hígado.

Los animales que padecen hipertensión portal puede que desarrollen una mayor producción de linfa abdominal lo cual conduciría a la acumulación de líquido en el abdomen.

Pero la consecuencia más grave es el desarrollo de encepalopatía hepática con manifestaciones tales como convulsiones y problemas de movilidad debido a que las toxinas sin filtrar se envían directamente al cerebro a través del torrente sanguíneo.

Cuadro de síntomas:

Piel y ojos amarillos, distensión abdominal, convulsiones, desorientación / confusión, problemas del corazón, tos, intolerancia al ejercicio, problemas para respirar, diarrea con sangre, dolor abdominal, falta lade energía y falta de apetito.

Causas:

  • Bloqueo por un coágulo, estrechamiento
  • Grandes nódulos linfáticos
  • Cáncer
  • Complicaciones postoperatorias de la reparación de derivación portosistémica (reparación del flujo sanguíneo desviado)
  • Vena porta pequeña, cerrada o bloqueada (llamada atresia); puede ser congénitamente formado
  • Enfermedad del hígado
  • Obstrucción crónica del conducto biliar (en los conductos externos al hígado)
  • Fibrosis hepática (crecimientos de tejido fibroso en el hígado)
  • Cirrosis del hígado
  • Inflamación crónica
  • Fístula arteriovenosa hepática
  • Insuficiencia cardíaca congestiva derecha
  • Enfermedad del gusano del corazón
  • Líquido en el saco alrededor del corazón
  • Grave coágulo de sangre en el pulmón
  • Causas congénitas

Diagnóstico:

Independientemente de que el dueño aporte un historial completo de la salud del perro hasta el inicio de los síntomas, el veterinario realizará un chequeo médico completo al perro: conteo sanguíneo, análisis de orina incluidos.

Otras pruebas decisivas: de ácidos biliares séricos totales, niveles de amoníaco en sangre y muestras de líquidos abdominales. Esta última es esencial para determinar dónde se origina la causa de la hipertensión portal.

No han de faltar las pruebas de imágenes del interior de perro: radiografías de tórax (para ver si es un trastorno cardíaco el causante del problema) radiografías abdominales para permitir un examen más exacto del bazo y el hígado, ecocardiograma para determinar la existencia de coágulos (trombos) o protuberancias en las pareces del abdomen (hernias).

Para realizar una gammagrafía colorrectal (análisis del colon) y una portovenografía (análisis del sistema portal) se utiliza una técnica de diagnóstico según la cual se ilumina la anatomía interna mediante un trazador radiactivo inyectado.

El trazador permitirá ver al veterinario si la sangre pasa por el hígado para limpiarse o si se desvía alrededor del hígado creando problemas tóxicos para todo el sistema.

Otro proceso de imágenes llamado angiografía permitirá al veterinario confirmar la existencia de aperturas o pasajes anormales llamados fístulas arteriovenosas en el hígado.

Por último, se realizará una biopsia hepática para descartar o confirmar una enfermedad hepática.

Tratamiento y cuidados:

Hospitalización para control y terapia de fluidos para evitar la deshidratación y la retención de líquidos. Desintoxicación para evitar daños críticos al cerebro y al sistema.

El veterinario puede recetar diuréticos para tratar la acumulación del líquido abdominal. En casos extremos, la cirugía puede ser inevitable.

El perro deberá restringir su actividad hasta que la hinchazón abdominal baje. Los cambios en la dieta deberán ser supervisados por el veterinario.

Si el perro tiene distensión abdominal puede tratarse con dieta baja en sodio para tratar de moderar la retención de líquidos. Sin embargo, si lo que se desea es aumentar la micción, se procurará que el perro tome líquidos en abundancia.

Si el perro ha sido diagnosticado con encefalopatía hepática, el veterinario recomendará una dieta baja en proteínas, hasta conseguir que el hígado funcione con normalidad.

Trastorno intestinal en perros

Qué es:

Los problemas con las contracciones onduladas que ayudan a mover los alimentos a lo largo del tracto digestivo o peristalsis dan como resultado que el contenido intestinal se acumule en ciertas áreas de los intestinos. Es la llamada disminución de motilidad intestinal.

Decimos que un perro padece íleo cuando presenta una obstrucción reversible y temporal de los intestinos causa por los problemas de motilidad.

Cuadro de síntomas:

Pérdida de apetito, vómitos, depresión, distensión abdominal leve o malestar debido a la acumulación de gas.

Causas:

  • Postoperatorio de cirugía gastrointestinal
  • Desequilibrios electrolíticos
  • Infecciones y enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal
  • Obstrucción por un cuerpo extraño en el tracto gastrointestinal
  • Bloqueos de suministro de sangre al intestino o parte del intestino
  • Septicemia debido a bacterias gram negativas
  • Lesión abdominal
  • Distensión de intestinos debido a aerofagia o eructos excesivos
  • Envenenamiento por ejemplo, por plomo

Diagnóstico:

Primero se realizarán las pruebas de laboratorio habituales (hemograma completo, análisis de orina, perfil bioquímico) para tratar de encontrar la causa que subyace a este problema.

Mediante radiografías y ultrasonidos abdominales se determinará alguna anormalidad: presencia de gas, líquido, presencia de cuerpos extraños, tumor en el abdomen y otras.

Pruebas más concretas son las esferas de polietileno impregnado con bario (BIPS). Se trata de marcadores suministrados vía oral que demostrarán el alcance de la obstrucción intestinal Es el veterinario quien evalúa cuanto tiempo le cuesta a estos marcadores moverse a lo largo de los intestinos y la localización del sitio anatómico afectado.

También se puede utilizar la endoscopia para el diagnóstico, sobre todo en el caso de la obstrucción por cuerpo extraño. Se inserta un tubo rígido o flexible en el estómago del perro, donde el veterinario podrá realizar una inspección visual. Otras pruebas que pueden ser necesarias: imagen magnética, tomografía computarizada, e incluso análisis del líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento y cuidados:

Encontrar y tratar la causa de la infección es fundamental para tratar el íleo. El veterinario usará terapia líquida para tratar los problemas de electrolitos y líquidos, que son los más comunes en los perros que sufren este problema. Algunas veces también se pueden administrar medicamentos para mejorar la motilidad intestinal, es decir, estimular los movimientos del intestino. El veterinario controlará el proceso mediante la escucha con el estetoscopio.

Identificada y corregida la causa subyacente, el pronóstico es bueno. El veterinario determinará ciertas pautas a seguir en cuanto al cuidado y nutrición. Si hay algún síntoma extraño, llámalo con urgencia.

Los medicamentos han de ser suministrados de manera rigurosa, sobre todo en la frecuencia y la dosis. Nunca suspender el tratamiento sin consultar al veterinario.

Inflamación de riñón en perros

Qué es:

Se trata de la aparición de un pseudoquiste perineal por acumulación de líquido alrededor del riñón que hace que este se agrande. Es una enfermedad rara que puede afectar a uno o a ambos riñones. No suele ser mortal pero tiene que ser tratada con prontitud para evitar que el quiste se agrande y se desarrolle una infección bacteriana.

Cuadro de síntomas:

La mayoría perros con un seudoquiste perirrenal no tienen dolor y no muestran ningún síntoma. En los casos graves pueden manifestarse los síntomas de la insuficiencia renal y el abdomen agrandado.

Causas y diagnóstico:

Tumores renales, cirugías del riñón y algunos tipos de lesiones son algunas causas del pseudoquiste perirrenal, aunque la causa exacta se desconoce.

El completo examen físico, el perfil bioquímico, un análisis de orina y un hemograma completo (CB) darán resultados normales excepto si existe insuficiencia renal grave. Mediante rayos X y ultrasonidos se puede identificar qué riñón está afectado. Se tomará una muestra de líquido alrededor de dicho riñón.

Tratamiento:

Hay perros que no necesitan tratamiento aunque presenten pseudoquístes perirrenales. Ahora bien, si el perro desarrolla una enfermedad renal, existen maneras de drenar el líquido del quiste.

Cada dos meses, hay que realizar un control periódico y riguroso. Algunos síntomas adversos como el aumento de la sed (polidipsia), pérdida de peso o sangre en la orina (hematuria) son síntomas a considerar. Informe al veterinario en cuanto aparezcan, pues puede que sean signos de una posible insuficiencia renal.

Fístula en el hígado en perros

Qué es:

Aunque es poco común en perros, la fístula arteriovenosa (AV) intrahepática es una afección hereditaria, aunque también puede desarrollarse por un traumatismo, un crecimiento poco normal del tejido o una lesión quirúrgica. En esta enfermedad, se desarrollan pasajes no normales entre las arterias hepáticas y las venas porta del hígado interno.

Precisa un diagnóstico adecuado pues se trata de una enfermedad aguda. El tratamiento será ambulatorio e incluirá dieta planificada y control a largo plazo.

Cuadro de síntomas:

Letargo, vómitos, diarrea, pérdida de peso, sed excesiva,  demencia, hinchazón abdominal, ascitis, malformaciones congénitas del corazón, hemorragias, coagulación portal anormal vena (trombosis), pérdida de proteína en el riñón (nefropatía), anormalidad intestinal, hipertensión, cirrosis, moquillo y otros trastornos infecciosos.

La insuficiencia hepática puede hacer que también aparezca agua en el cerebro, epilepsia idiopática, trastornos metabólicos y degeneración del cerebro.

Causas:

Esta enfermedad es una malformación vascular determinada por los genes durante la etapa embrionaria. No hay una raza que tenga una mayor predisposición a padecerla. Suele presentarse en perros jóvenes. No obstante, los traumas o el crecimiento tumoral o neoplasia y las lesiones quirúrgicas pueden provocar esta afección.

Diagnóstico:

Las pruebas necesarias para un diagnóstico completo son, por un lado un hemograma completo, pruebas de coagulación y un análisis de orina.

Se realizarán pruebas más específicas como análisis del líquido abdominal (peritoneal), evaluación de ácidos biliares (secreción digestiva del hígado) y biopsias hepáticas.

También serán necesarias pruebas exploratorias como radiografías, ecografías y laparotomías mediante incisiones en la pared abdominal.

Tratamiento y cuidados:

Es posible que se requiera cirugía pero en general, esta dolencia se trata en casa con cuidados de enfermería. Tiene que cuidarse la dieta, en especial la ingesta de nitrógeno y sodio. Hay que cuidar mucho la hidratación. El veterinario puede recetar medicamentos con histaminas para reducir la presión arterial y diuréticos para aliviar el exceso de líquido.

Los medicamentos que hay que evitar son los que dependan de la biotransformación hepática y otros que reaccionan ante los receptores GABA-benzodiazepina, es decir los transmisores  que inhiben la ansiedad y el sobreexcitamiento.

Baja albumina en la sangre en perros

Qué es:

La hipoalbuninemia es la enfermedad producida por unos niveles de albúmina en sangre anormalmente bajos. Esta enfermedad puede ser crónica o puede aparecer con rapidez, dando lugar a problemas mucho más graves.

La albúmina es una proteína formada en el hígado y llevada a la sangre. Cualquier daño al hígado puede provocar hipoalbunemia. Los daños en los intestinos y vías urinarias también puede provocar unos niveles bajos de albúmina.

Es importante mantener unos niveles de albúmina adecuados pues esta proteína es la responsable de regular el volumen sanguíneo, a través del control de la presión en el compartimento sanguíneo. Asimismo, es importante para retener líquido en el comportamiento vascular. La falta de albúmina puede presentar riesgos graves como por ejemplo, la acumulación de fluidos peligrosos.

Cualquier raza puede verse afectada por esta enfermedad. Tampoco está asociada a una edad concreta y la puede sufrir machos y hembras.

Cuadro de síntomas:

Distensión abdominal, diarrea y/o vómitos, dificultad para respirar, hinchazón de las extremidades e hinchazón generalizada.

Causas:

  • Enfermedad hepática crónica: hepatitis crónica; cirrosis
  • Ingesta inadecuada de líquidos o alimentos: desnutrición
  • Amiloidosis (proteínas insolubles que se depositan en los órganos)
  • Glomerulonefritis (enfermedad renal  por inmunidad primaria o secundaria)
  • Lymphangiectasia (una enfermedad intestinal propia de perros)
  • Linfoma
  • Histoplasmosis (enfermedad por hongos )
  • Inflamación de llagas en la piel
  • Pérdida de sangre crónica severa
  • Volumen alto de líquido en el abdomen
  • Pancreatitis (inflamación del páncreas)
  • Peritonitis (inflamación del revestimiento del abdomen)
  • Derrames quilosos (líquido corporal lechoso que consiste en linfa y grasas emulsionadas que fluyen a las cavidades donde no está destinado)
  • Pyothorax (infección en el pecho).
  • Vasculopatías (enfermedades de los vasos sanguíneos)
  • Infecciones como fiebre por garrapatas, hepatitis canina infecciosa, síndrome de sepsis

Diagnóstico:

Para encontrar la verdadera causa de la hipoalbunemia, el veterinario usará el diagnóstico diferencial.  Se trata de ir descartando probabilidades según los síntomas que aparecen a primera vista, hasta encontrar el trastorno correcto para que se pueda tratar de manera apropiada.

Para determinar el plan de tratamiento efectivo se tendrá que determinar con seguridad que existe un bajo recuento de albúmina. Análisis de sangre y orina completos ayudarán al veterinario a centrarse en la causa. Es posible que se necesiten radiografías de abdomen y tórax, ecografías y biopsias renales y hepáticas.

Tratamiento y cuidados:

Se determinará el tratamiento que reciba el perro mediante el conteo de los niveles de albúmina. Al principio es posible que el perro tenga que estar en el hospital para que el tratamiento sea efectivo. Es el caso de que el estado del animal sea crítico. En este caso se le suministrarán líquidos por vía intravenosa para restaurar los electrolitos y la hidratación.

Si existe una acumulación de líquido en el pecho, el tratamiento consistirá en la inserción de un tubo en el tórax con el fin de aliviar parte de la acumulación. Toda la medicación dependerá de la causa real del problema de deficiencia de albúmina.

La inflamación en las extremidades puede mejorarse mediante fisioterapia y, largos paseos. El perro podrá volver a comer con normalidad si se planifica una dieta concreta.

El peso corporal y la acumulación de líquido deben ser controladas por el veterinario que además realizará pruebas de sangre para determinar la concentración de albúmina.

Debe controlarse el funcionamiento correcto del corazón, para ello, entre otras actuaciones, el perro debe recuperarse de cualquier estrés que esta enfermedad le haya podido causar.